domingo, 30 de mayo de 2010

MADRES EN DUELO.RITOS FUNERARIOS Y LOS LÍMITES DE LA EMOCIÓN

Peter Paul Rubens (1577-1640): El banquete de Tereo

Cometarios extraídos del texto Madres en duelo de Nicole Loraux


“Demasiado próximas o demasiado lejanas, ancladas en el cuerpo del niño en un alumbramiento sin fin, o retiradas de las compañía de los hombres e inflexibles a sus ruegos , entregadas a sus menis, amor agobiante y odio asesino, armadas o desarmadas, no cabe duda de que las madres dan miedo y así se las viste de negro"


Cuando las madres están de duelo, la pasión irrumpe en la ciudad: en el dolor de madre siempre amenaza el exceso. Lo temible es la cólera que nace del dolor y puede afectar la estabilidad cívica. Como respuesta la política de los hombres griegos prescribe un rito funerario de límites estrictos para la emoción. Será en el escenario trágico donde encontraremos ese duelo materno transformado en actos, descubriendo el sufrimiento que causa la pérdida de los hijos y las consecuencias de la cólera nacida del dolor.

A veces los desbordes son imprevisibles y se conserva su recuerdo como advertencia para el futuro. Herodoto relata el día en que la representación de la tragedia de la toma de Mileto invadió las gradas haciendo llorar a todo el teatro. Se podía poner en duda la política de la ciudad de Atenas respecto de una ciudad hermana. Se multó al autor Frínico y se prohibió representar la obra y así ningún trágico volvió a presentar hechos actuales perturbadores. O sea ante el riesgo del afecto desbordado, la ciudad forja un aparato de leyes y las prácticas que pretenden darle forma y límites.

Así se pueden estudiar los ritos en los que la comunidad trata de circunscribir el pathos del duelo y nos da idea de lo que la ciudad teme porque nada garantiza que las ceremonias fúnebres basten para exorcizar la fascinación, el placer de las lágrimas y del tiempo suspendido que la epopeya evoca y que amenaza lo político.

La ciudad quiere vivir y perpetuarse y es importante que los ciudadanos no se desgasten llorando. Entonces expulsados tanto del Cerámico como del Agora los restos resistentes a todo tratamiento van al teatro, a distancia del centro cívico y la representación del duelo habita la tragedia porque el género trágico dramatiza lo esencial de las exclusiones efectuadas por la ciudad. Esto es así tanto para el duelo como para las mujeres.

El duelo y las madres, encuentro inevitable. Ya en la ciudad arcaica el duelo gimiente es femenino y por ello debe ser excluido. Es de temer la amenaza que para el orden cívico constituye el duelo de las mujeres.
Así se operan manipulaciones en la práctica ritual y en la política del mito para contener esa amenaza, sin lograrlo totalmente.

En la primera fila de las mujeres en duelo destacan las madres, tanto en la tragedia como en las organizaciones fúnebres. Mujeres o diosas, reinas míticas, no importa, todas sufren por igual.
Eso en Atenas porque en Esparta las madres son heroicas e inhumanas.
Únicas que reinan sobre sus hombres, las madres espartanas consideran que deben su posición al hecho de que son las únicas que conciben hombres y ante la muerte victoriosa del hijo muestran alegría porque ese hijo muerto le pertenecía tanto a ellas como a la ciudad.

En Atenas es donde se formula la ideología cívica de la maternidad, la mujer alcanza su finalidad (télos) dando a luz y la maternidad tiene rango de actividad cívica. Al dar a luz las mujeres procuran a sus esposos la perpetuación de su estirpe y sus nombres y así hacen posible la reproducción de la ciudad. Si el ciudadano es por definición un soldado, las madres tienen carga doble en las guerras, primero pariendo y luego enviando a sus hijos como soldados.

En el momento de mandar a sus hijos a la guerra las mujeres lloran.
Praxitea, en el Erecteo de Eurípides, reina trágica, odia a las mujeres que prefieren la vida de sus hijos antes que el honor. Es una extremista de la maternidad cívica, más ateniense que madre, se comporta como una espartana. Es la que transgrede la norma y accede a la muerte de una hija. Para los espectadores atenienses sería un ejemplo de exceso máximo.

En el Cerámico, ¿qué tipo de conducta se autoriza a las madres cuando sus hijos han muerto por Atenas? En el libro La Guerra del Peloponeso Tucídides da idea de la ceremonia que comprende la exposición, el cortejo fúnebre y el entierro. A las mujeres les está vedado ver los cuerpos y quedan excluías del cortejo por las calles de Atenas. Sólo aparecen en el Cerámico, único lugar donde se permiten sus lamentos. ¿Pero a qué mujeres? Sólo a unas pocas, las parientes incluidas las madres. En su famosa oración Pericles no menciona a las madres, aunque es cierto que al hablar de los nuevos hijos que aportarán al olvido de los hijos muertos se refiere a las mujeres fértiles. Pero no se menciona el dolor de las madres.

La ciudad con nombre femenino adopta papel viril como padre de los huérfanos asegurando su educación y su alimento. Sometiendo los funerales privados a limitaciones muy estrictas, la ciudad regula el duelo y el papel de las mujeres. Con la premisa de tomar medidas antiaristocráticas que apuntan al lujo y al derroche se limita el espacio de las mujeres nobles y de todas en las ceremonias. El duelo con liderado de carácter femenino debe mantenerse a distancia asignando a las mujeres y sobre todo a las madres un lugar lo más limitado posible. Ya sea en las leyes de Platón, en las reflexiones de Aristóteles, de lo que se trata es de velar por la estabilidad de la ciudad. Se prohiben los lamentos y los gritos. Desde Solón hasta Gambrio en Asia Menor. Solón les prohibió lastimarse la piel como hacían antiguamente las plañideras, los lamentos en verso, y gemir por otro. En el siglo V en la ciudad de Ceo el muerto debía trasladarse en silencio y las mujeres debían abandonar la tumba antes que los hombres. Sólo podían participar las mujeres mancilladas por su muerte o sea parientes cercanas, en primera fila las madres, la esposa, las hermanas, las hijas y otras cinco mujeres como máximo. En el siglo III la ley para las gentes de Gambrio empieza mencionando a las enlutadas que como las mancilladas dan la medida del duelo. La vestimenta debía ser gris (ni negra ni blanca), no tener manchas y la ley les da tres meses de duelo.

¿Cómo se controla el cumplimiento? Aparece la figura del Ginecónomo que debe velar por el cumplimiento de las leyes de duelo. Enlutado es sinónimo de afeminado y los hombres evitarán toda pasión en el duelo.
Odúne es el dolor intenso e interno de las mujeres a diferencia de la herida viril que sangra pero se cura. El ginecónomo regula la conducta de las mujeres y mira con cuidado los encuentros en las casas ya sean por bodas o velorios por la tentación que las mujeres pueden encontrar en ellos, lo mismo en las salidas fuera de la casa que reglamentan estrictamente. Lo ideal sería encerrar herméticamente el dolor femenino en el interior de la casa, sobre todo si la mujer enlutada es una madre que llora a su hijo. En Antígona la madre Euridice ante la muerte de su hijo Hemón se suicida como expresión máxima de dolor que no puede expresar en gemidos por la ciudad.

La solución masculina o al menos una manera cívica de asignar al duelo los límites era mantener a la mujer en el oikos. El duelo no debía contaminar a la ciudad y cuando así ocurría era señal de disturbios. Como ejemplo Terámenes reunió una manifestación de hombres enlutados que se dirigió a la Asamblea como si fueran parientes de los muertos en las islas de Arginusa y el efecto fue la condena a muerte de los estrategos de esa batalla. Así la ciudad se previene. No hay testimonios históricos de que las mujeres de regreso del Cerámico hayan invadido el Agora para pedir justicia (Madres de Plaza de Mayo). No se registra insubordinación femenina.
COLERAS NEGRAS: sólo las reinas míticas del teatro trágico pueden pasar del dolor a la cólera y de ella a la acción que puede llegar al asesinato. Así Aquiles dolorido por la muerte de Patroclo será comparado con una leona a la que el cazador mata a sus cachorros, (Il 18) , se desespera y una áspera cólera lo posee por completo y sus lágrimas anuncian el fin de la esperanza.

Esto nos conduce a las madres y a la noción de un dolor que no olvida y se alimenta de sí mismo, peligroso para su entorno, es el dolor transformado en desafío que lleva el nombre de memoria-cólera que desde la cólera de Aquiles los griegos denominan menis, negra como un hijo de la noche, terrible y perdurable, se repite sin acabar jamás e instala un siempre inmóvil rivalizando con la acepción política de una continuidad que nada debe perturbar.
Veamos a Demeter: Perséfone, raptada por Hades, está como muerta para su madre y al igual que Hécuba herméticamente encerrada en su velo para llorar por la muerte de Polixena, la diosa se ha encerrado en un sombrío peplo que la aísla del mundo. Así encerradas en sus peplos es el equivalente de la transformación en piedra de Niobe. La Niobe homérica pierde a sus doce hijos y a su alrededor el mundo se petrifica durante 9 días, vuelve a la vida, ingiere alimentos y luego vuelve a ser por siempre una piedra que llora y recrudece su duelo infinito (contar historia). Así Aquiles evoca el dolor que no se interrumpe sino para tomar más fuerza.
Volviendo a Demeter se aísla en su dolor-furor rechazando la sociabilidad divina de la asamblea de los dioses para alcanzar al mundo de los hombres, sus ciudades y sus trabajos. Parada en el pozo de las vírgenes, semejante a una vieja nodriza ha borrado toda huella de su maternidad. Remeter se recoge en su templo y en la tierra todo deja de crecer. Zeus tratará de acabar con esa cólera terrible de la diosa por los Inmortales y las embajadas se dirigen a ella como hacia Aquiles pero sin éxito. Pero Zeus insiste porque como padre universal de todos los dioses ha entregado a Perséfone a Hades sin el consentimiento de su madre, pero la cólera de Demeter dominará y todos los dioses desfilarán ante ella sin lograr nada. Demeter dice siempre no, pero es un no condicional, no cederá hasta ver a su hija, lo que da pie a una reconciliación que sólo se logra cuando Zeus manda a Rea, madre universal. La reconciliación se logra en los términos de Demeter. Notar que Rea reconcilia a Demeter, Tetis a Aquiles, lo que sugiere darle poder político a las madres. Hay otras versiones de Demeter, Demeter negra, Demeter Erinia donde la diosa recibe un culto en compensación de la pérdida pero nada puede compensar la pérdida de un hijo.
La madre de Aquiles, Tetis, obligada a casarse con un mortal, tiene el dolor de saber que su hijo va a morir porque así lo exige la hegemonía de Zeus. Homero desplazó el furor de la madre al hijo y como la cólera o menis materna es absorbida por la cólera de Aquiles, atribuimos al héroe una cólera de gran madre.
En el escenario trágico más cruel que la suerte de las madres divinas es la de las mortales, reinas triunfantes o desgarradas pero todas heridas en su maternidad. Cuando para compensar la pérdida las madres sólo obtienen la visión horrible del cadáver del niño, el duelo se transforma en cólera y luego en venganza. Y las madres matan, asesinan al culpable (siempre hombres) y luego a niños (los hijos del culpable).

Hécuba en Eurípides ha sufrido la muerte de Polixena pero es la vista del cadáver de Polidoro lo que la dispone a la venganza. Cuando le pide a Agamenón la ayuda de la ley armada en contra de los que matan a sus huéspedes y que él representa, éste se evade porque no le interesa convertirse en vengador de una troyana y entonces Hécuba pasa a la acción y lo hace con la ayuda de otras mujeres. Hécuba realiza un ergón de mujer y si las troyanas que matan con los alfileres son perras para Polimestor hay que recordar que la perra sólo es Erinia porque las perras son la maternidad en persona. Así la madre enlutada ha consumado su destino.

También Clitemnestra a quien se la califica de adúltera asesina, de perra adúltera, es toda ella resentimiento por el asesinato de Ifigenia y así mata con su propia mano al culpable, al esposo que no supo ser padre.
Veamos, Demeter, la madre de los dioses y Clitemnestra son madres a las que les han sustraído o matada las hijas. Demeter se reconcilia al ver a su hija pero Clitemnestra mortal descubre la muerte en su hija y mata al culpable. Así se suma al grupo de mujeres asesinas que son casi siempre madres asesinas que al igual que Medea matan a sus hijos para aniquilar al marido. Pero siempre matan a los hijos varones quitando al padre la perpetuidad de su nombre y su estirpe.
En la tragedia los griegos ponen a las madres en una ambivalencia terrible, en la que la cólera contra el esposo prima sobre la intimidad de los cuerpos con el niño. Por qué prima la cólera?

La venganza no toma la misma ruta cuando el hijo es varón o niña. 1- La madre jamás mata a una hija. Así aún cuando Electra y su madre se odian, ésta no la mata sino que la protegerá. Pero si el esposo mata a una hija sí matará al asesino. 2- Una madre asesina lo es de su hijo o hijos porque de lo que se trata es de herir al esposo.
La hija puede ser designada como odís nombre que remite al dolor del parto; el hijo podía ser denominado lókheuma producto acabado del parto, diferente ya de la madre y listo para ser civilizado mediante el reconocimiento paterno. No por casualidad Praxitea para quien las hijas son un sucedáneo de los hijos designa a éstas como lókheuma al servicio de los ciudadanos.
La condición humana tal como la presenta el mito y luego la tragedia, es cruel, la muerte es el fin inevitable y nada puede compensar el duelo. Un dolor excesivo pasa a la acción y en la tragedia significa asesinato; la madre vive con su hija en un circuito cerrado pero la cólera femenina amenaza al hijo porque representa al padre.
Acompañada por las Lemnias y las Danaides, asesinas de esposos, la madre asesina de un hijo alimenta el terror de los griegos por las mujeres. Esa madre terrible reviste la figura poética del paradigma del ruiseñor que fue madre y expresa el doble duelo de haber matado al hijo que amaba y de llorar por su pérdida y por su acción. El ruiseñor en su duelo es la figura emblemática de la desesperación femenina, sea o no una madre.

EL DUELO DEL RUISEÑOR: tragedia de Sófocles dedicada a Progne. Tereo rey de Tracia se casó con Progne, hija del rey de Atenas y por pedido de su esposa que extrañaba a su hermana Filomela fue a buscarla a Atenas; en el camino de regreso la viola y le corta la lengua para que no contara lo sucedido pero Filomela borda un tapiz contando lo ocurrido. Progne comprendió y con ayuda de Filomela mata a Itis, su hijo. Tereo persiguió a las hermanas que suplican a los dioses que las salven y fueron transformadas en ruiseñor y en golondrina. En la Odisea la madre no se llama Progne sino Aedon (ruiseñor) y es madre de un hijo y envidia a su cuñada Niobe madre de muchos hijos. En el acto de matar a los hijos de Niobe mata por error a su propio hijo. Es el encuentro del ruiseñor y la roca, madres las dos. Olvidados Tereo y Filomela queda el asesinato de Itis y el treno de Progne (llanto de mujer y canto de ruiseñor). Es un crimen de mujer.
El duelo de la madre se ha transformado en melodioso canto, se lo evoca como queja femenina.

En las Suplicantes de Esquilo lo evoca el coro de las Danaides que llorando por su propio destino evocan a la esposa de Tereo y cantan su doloroso canto. Las hijas de Danao se identifican con Procne porque lloran y no saben que también ellas llevarán a cabo otro de los grandes crímenes femeninos.

Todos los status femeninos pueden expresarse recurriendo a la figura del ruiseñor. Veamos a Penélope: es una madre pero sobre todo una esposa que llora por su esposo en sus largas noches de insomnio; su duelo evoca la figura de Abdón; pero su preocupación es su hijo cuando éste la induce a casarse de nuevo. El ruiseñor será evocado en la tragedia por doncellas o a propósito de ellas. Danaides, Electra, Antífona, Casandra. En el Agamenón son los ancianos quienes consideran a Casandra un ruiseñor, cuando canta un desapacible lamento por sí misma gritando Itis!

En la Electra de Sófocles se la compara con el ruiseñor y con Niobe y curiosamente esta hija ferozmente enlutada por su padre sólo parece encontrar equivalentes míticos en relatos sobre madres asesinas. También en Antígona de Sófocles se menciona el canto del pájaro cuando está desesperada ante el cuerpo desnudo de Polinices, lo mismo en Eurípides. Antígona llora por tres cadáveres, el de su madre y sus hermanos, pero a través de sus gemidos llora por su futuro.
Bajo el llanto y los gemidos femeninos se muestra el duelo y la desesperación de una asesina. Deberíamos pensar que se lleva luto por haber destruido y no solamente por la pérdida?. O más concretamente es como si para conjurar los sollozos de las madres, hubiera que convertirlas en criminales. Así el llanto materno es sospechoso, y al encontrar el odio se vería justificada la antigua desconfianza viril hacia el duelo de las mujeres.

El amor de los ciudadanos, como se expresa en la oración fúnebre de Pericles es enteramente para la ciudad. Y así Teseo prohibirá a las madres que vean a sus hijos muertos en combate para evitar que una visión tan perturbadora desbordarse los límites establecidos para el duelo.
La madre por excelencia es madre de una hija muy amada pero es la misma que matará a varones sea su esposo o hijos. El imaginario cívico puede extraer la conclusión siguiente: bajo el duelo y las lágrimas femeninas no hay inocencia, pues la mujer es siempre causa de sus propias lágrimas. Debido a ello, las madres griegas serían peligrosas y las mujeres nunca quedarían tan excluidas de la ciudad como cuando son madres.

Ahora bien, en la vida cotidiana a la comunidad cívica le gusta la calma y frente a esta forma de pensar lo femenino se arma un sistema de representaciones mucho más tranquilizador para el buen funcionamiento de lo político, en la medida en que permite actuar como si verdaderamente se confiara en las madres. Y así la Gran Madre reside en el Agora de Atenas de manera oficial. Es la prueba de que está aplacada.

LA MADRE EN EL AGORA: En el Agora de Atenas, espacio al mismo tiempo real y altamente simbólico de lo político de la democracia, hay un templo dedicado a la Madre. A la madre de los dioses, pero es madre genérica ya sea Rea o Demeter .

Un culto para aplacar la ménis de una madre divina ? La ubicación del templo en el centro de la ciudad es relevante. Linda con el bouleutérion, sede del Consejo de los atenienses, que es el responsable de garantizar el buen funcionamiento de la política democrática. Qué significa esa contiguidad entre el salón del Consejo y el templo de la Madre de los dioses? y no ocurre solamente en Atenas sino en otras ciudades. El Metroo así llamado el templo, alberga además los archivos públicos de Atenas. Así la madre monta guardia sobre toda la memoria escrita de la democracia, leyes, decretos, actas de juicios, cuentas. Inviolabilidad, verdad y justicia: al quedar resguardados en el Metroo, los archivos de la ciudad se ponen bajo protección de la Madre.

¿Es una madre justa ? es una madre que vive en régimen de dike; pues bajo el gobierno del rey, las decisiones jurídicas adecuadas implican alumbramiento por parte de las mujeres de hijos parecidos a sus padres. Según Aristóteles la justicia es para una mujer su cualidad de buena reproductora. Así dice que las hijas se parecen a las madres y los hijos al padre y da en tono de ciencia el fantasma de la raza de mujeres cerrada en sí misma. El término justa es merecedor de la madre conocedora de lo que la reproducción significa: reproducir al padre en una copia exacta a él sin que quede en el niño la menor huella de la que lo ha parido.

En definitiva ninguna huella de la madre, pero sí la huella del padre en el vientre materno, o sea la inscripción del padre. Algo parecido a una escritura.
En griego la marca se dice kharaktér, matriz es túpos: el molde que permite reproducir exactamente el modelo. Esquilo Suplicantes pag 90
En las Euménides, Apolo decía que la madre no debía ser considerada como la engendradora, puesto que sólo es la nodriza del germen sembrado en ella, al que preserva como una extranjera a un extranjero.

Fantaseada por un griego, la madre está marcada pero no marca y el cuerpo de la mujer , con su sexo en forma de delta, se convierte en tableta de escritura para el uso de los varones. Cuando el coro del Edipo Rey, abrumado por el incesto, le pregunta a Edipo cómo han podido soportarlo los surcos paternos en el cuerpo de Yocasta, hay que entender que la escritura del padre en la madre no puede borrarse.

La fórmula de los esponsales, en la que el objetivo de la entrega de la mujer consiste en una labranza de hijos legítimos nos da idea de la asociación entre la letra inscrita en la tableta y el surco en la tierra. Nos remite a Demeter.
Entonces cómo se puede interpretar la presencia de los archivos públicos en el templo de la Madre ? Si en una madre la inscripción del padre es una memoria imborrable, albergar las escrituras públicas en el Metroo implica colocarlas al margen de toda posibilidad de ser borradas bajo la protección y prohibición religiosa de toda degradación. El Metroo es para los archivos públicos como un cuerpo de madre en espera de la escritura del padre.

Así, aclimatada a la ciudad, la Madre de negras cóleras vigila las huellas de lo político, al igual que se considera que una madre guarda las marcas paternas inscritas en el fondo de sí misma.
Al igual que, como madre divina, Demeter vela por la fecundidad de las labores de labranza, en las madres humanas se inscriben los surcos fecundos de la reproducción.

Así es como la política trata de domesticar el exceso femenino, felizmente convertido en figura justiciera. Pero al pie de la Acrópolis con el nombre de Temibles, las Erinias, justicieras negras que luego se llamarán Benevolentes siguen protegiendo a la ciudad del derramamiento de sangre de ciudadano por otros ciudadanos y así se enfrentan con Apolo.

Al integrar a la Madre en el espacio cívico, se pensó seriamente en conjurar la amenaza de una justicia diferente, terrible, en la que la venganza de las madres amenazaría a los padres ?. Como sea, tratándose de madres humanas, cotidianas y domesticadas, civilizadas por el matrimonio y portadoras del escrito paterno, los ciudadanos parecen haber estimado que, en ellas, en lo más hondo del pesar, seguía que dando exceso suficiente como para que fuera necesario encerrar su duelo en los estrechos límites de una reglamentación.

Autora Rita Fernandez

BIBLIOGRAFIA

Madres en duelo. Nicole Loreaux Barcelona 2009
Leer más...

lunes, 24 de mayo de 2010

PROMETEO


Prometeo
Peter Paul Rubens (1612). Museo de Arte de Filadelfia

“El descubrimiento del fuego ha sido la era inicial de la humanidad. Cierto día del período cuaternario un hombre agitó, ante su tribu estupefacta, un tizón que él mismo había logrado encender y que podía volver a encender a su antojo. La fecha de ese día, si fuese conocida, sería la del advenimiento del género humano al reino de la Creación . El hombre había hecho descender el sol hasta la tierra; ya era dueño de la luz y el calor “. Citado en el Mito de Prometeo de L. Séchan

Prometeo es un primo de Zeus, es hijo de un titán, Japeto, como Zeus lo era de otro, Crono. El nombre de su madre difiere entre Asia, hija de Océano o Climent otra oceánide. Tiene varios hermanos: Atlante, Menecio y el torpe Epimeteo. Según algunas versiones Prometeo creó los primeros hombres modelándolos en arcilla, pero en la Teogonía de Hesíodo sólo es el bienhechor de la humanidad, no su creador.

Engañó a Zeus por primera en Mecone durante un sacrificio: había hecho dos partes de un buey, en un lado puso la carne y las entrañas recubriéndolas con el vientre del animal; en otro puso los huesos pelados cubriéndolos con grasa blanca. Luego le dijo a Zeus que eligiese su parte, el resto sería para los humanos. Zues escogió la grasa y al descubrir que sólo tenía huesos pelados se enojó con Prometeo y los mortales. Para castigarlos resolvió no enviarles el fuego. Entonces Prometeo los ayudó, robó las semillas del fuego y las llevó a la tierra. También se dice que lo robó de la fragua de Hefesto. Zeus castigó a los mortales enviándoles a Pandora y a Prometeo lo encadenó en el Cáucaso enviando a un águila a devorarle el hígado, el cual se regeneraba constantemente. Cuando Hércules pasó por el Cáucaso mató al águila y liberó a Prometeo. Zeus no protestó pero lo obligó a llevar un anillo y un trozo de roca para simbolizar que seguía encadenado.

Prometeo tenía el don de la profecía y así le indicó a Hércules cómo llegar a las manzanas de oro; también le enseñó a su hijo Deucalión a salvarse del diluvio. Prometeo le avisó a Zeus que el hijo que tendría con Tetis sería más grande que él, por eso Zeus desistió y Tetis fue casada con un mortal y nació Aquiles.
Esta es una reseña del mito.

Ahora en ese reparto en Mecone lo que se trataba era el lugar de los hombres y los dioses, no puede haber acuerdos entre mortales e inmortales como si fueran pares. Zeus recurre a Prometeo y la solución de esa competencia se realiza de manera extravagante por este personaje ambiguo; se dice que es un Titán, es hijo de un Titán, no es olímpico, su naturales es titánica como sus hermanos. Prometeo es rebelde, astuto e indisciplinado. Por qué Zeus recurre a él?

Porque no combatió con los Titanes contra Zeus; fue neutral, algo así como un aliado no partidario. Zeus y Prometeo se caracterizan por su espíritu sutil y perverso y su inteligencia. Son cualidades que vemos en Ulises entre los hombres.

Cuando los hombres y los dioses se reúnen y Zeus le encarga a Prometeo la distribución queda establecida la forma de relacionarse de los hombres con los dioses: a través del sacrificio. Esta historia parece indicar que Prometeo supo engañar a Zeus, ¿pero es así? Les da a los hombres la parte comestible porque lo necesitan para vivir, en tanto que los dioses no, sólo néctar y ambrosía. O sea que en el reparto la mejor parte es la de los huesos pelados que representan lo no mortal, lo incorruptible, lo constante. Así en este reparto los humanos quedan marcados con el sello de la mortalidad.

En el segundo engaño cuando Zeus quita a los hombres el fuego y las semillas de los cereales, Prometeo descubre como burlarlo llevando el fuego a los hombres para que iluminen sus hogares y cocinen sus alimentos. Como se les niegan los cereales que antes eran de libre disposición, sin trabajo, ahora todo se vuelve penoso. Así los humanos deberán ocultar en la tierra las semillas y comienza la agricultura. Hay un esperma de trigo que cuidar como el esperma del fuego, deben conservarlo, es nacido y puede morir, Empiezan los trabajos. El fuego es la verdadera impronta de la cultura humana. El fuego prometeico separa a los hombres de las bestias y las hace civilizadas.

En el siguiente acto los hombres poseen el fuego pero la lucha de astucias entre Zeus y Prometeo no ha terminado. Zeus convoca a Hefesto, Atenea y Afrodita y a divinidades como las horas. Ordena a Hefesto que modele en arcilla una mujer, joven y virgen. Hermes le insufla la vida, Atenea y Afrodita la visten con una vestimenta magnífica, le colocan una diadema con el velo de esposa y el resultado es una maravilla. Allí está la primera mujer ante dioses y hombres. Es el arquetipo femenino. Hermes pone en su boca palabras engañosas, corazón de zorra y temperamento de ladrón. Este origen de la raza de mujeres tiene un exterior engañoso, su voz le permite conversar, será la compañera del hombre pero es mentirosa y ladina. Comparte con los descendientes de la Noche lo más luminoso y lo más oscuro, ha sido creada para los hombres no para los dioses. Es una derrota para Prometeo que entiende la amenaza que acecha al género humano al que ha tratado de ayudar. Como indica su nombre es el previsor, el que entiende por adelantado. En cambio su hermano Epimeteo es el que comprende después, es el engañado y vencido. Nosotros somos una mezcla de Prometeo y Epimeteo.

Prometeo le advierte a su hermano de no aceptar regalo de los dioses, Epimeteo lo jura pero el regalo es maravilloso y no lo resiste, se casa con Pandora y así comienzan las desgracias. Ahora la humanidad es doble, hay dos sexos, ambos necesarios para la descendencia de los hombres, ya no aparecen sino que nacen y se inicia un tiempo diferente. Los hombres no tienen el fuego ni el trigo a disposición y deben trabajar mucho para conseguir lo indispensable. Pandora como toda la raza de mujeres es la eterna insatisfecha tanto en su apetito de comida como de bienes.

Prometeo robó el fuego de Zeus pero provocó la réplica de la mujer, el fuego ladrón, que consume al marido, lo deseca, lo envejece. ¿Por qué los hombres no prescinden de esa calamidad? Por la oposición entre lo externo y lo interno; la mujer con su apetito animal es un gaster, una barriga, representa la animalidad de la raza humana. Si un hombre se casa su vida es un infierno, pero si no se casa es feliz pero al morir no queda nada de él. La mujer es la única que por su vientre puede prolongar la vida, es la voracidad que destruye y la fecundidad que produce. Resume todas nuestras contradicciones. Cuando se mira a una mujer se contempla a Afrodita, a Hera, a Atenea, oscila entre los dioses y las bestias: es humana.

Cuando Pandora, a instancias de Zeus, abre la jarra prohibida, todos los males salen de ella quedando sólo la esperanza. Son males sin cuerpo ni voz para que los hombres no puedan precaverse de ellos.

El de Prometeo es un mito arcaico con reflejos orientales. Es la historia del Titán filantrópico, el ladrón del fuego y patrón del progreso humano y se ha visto reflejado en infinidad de obras poéticas, filosóficas y plásticas. Los humanos quedan fuera de escena: sólo el Titán rebelde y su juez, el tirano del Olimpo. Es entre dioses o sea que hay un trasfondo teológico en el drama.

Contamos con tres relatos antiguos: la obra de Hesíodo, la de Esquilo y la de Platón. Después viene la admiración de Aristófanes, Luciano, Goethe, Shelly y muchos otros.
En la obra de Hesíodo tanto en la Teogonía como en los Trabajos y los días Prometeo es presentado como el violador del orden establecido y así provocar la desgracia de los humanos. La moraleja final es que no se puede esquivar ni trasgredir el designio de Zeus. Según Hesíodo Zeus gana en todos los terrenos y los humanos pagan con penalidades terribles, por lo tanto Prometeo no es un benefactor de la humanidad.

De Esquilo tenemos el Prometeo encadenado. Es una obra sencilla, breve, con movimiento escénico escaso ya que el protagonista está encadenado, tiene pocos personajes y salvo Io todos son dioses. El prólogo nos da información sobre la situación y sus antecedentes a través de dos personajes contrapuestos: Poder y Hefesto. Poder representa a Zeus y Hefesto a Prometeo. Poder va acompañado de un personaje mudo que Violencia quien no necesita hablar ya que disuade por presencia. Poder es como la policía de Zeus, ejecuta las órdenes sin chistar. Hefesto debe obedecer a Zeus y es patético porque compadece a Prometeo.

En la escena central Prometeo enumera los beneficios que aportó a los humanos. Luego aparecen Océano, Io y Hermes. De todos Io es especial porque es la única mortal, una mártir acosada por el dolor y en ese sentido se contrapone con Prometeo porque ella es una víctima inocente de Zeus en tanto que Prometeo es rebelde y altivo. La visita de Océano es bastante particular ya que es un dios muy antiguo, anterior a Zeus. No es belicoso, acude a socorrer a Prometeo sin comprometerse demasiado. Es el mediador que aconseja sumisión al poder y le recuerda a Prometeo la suerte de sus hermanos Atlante y Menecio.

Prometeo insinúa que conoce el destino de Zeus y a pesar de las amenazas de Hermes, otro enviado de Zeus, no lo revela.
En el catálogo figuran también Prometeo liberado y Prometeo portador del fuego. De la primera sólo quedan fragmentos. En su obra Esquilo pone a Prometeo como el gran benefactor de la humanidad.

Esta obra de Esquilo ha sido el punto de partida para numerosas obras posteriores.
En el Protágoras de Platón la figura de Prometeo queda subordinada y se relata cómo llegaron los hombres a vivir en sociedad, realizada a través de la pólis, la comunidad ciudadana. Prometeo tiene un papel limitado y no se alude a la enemistad entre el Titán y Zeus ni a los castigos posteriores. Todos esos datos son desechados. Es Zeus a través de su intermediario Hermes el que ofrece esos dones civilizadores que Prometeo no pudo ofrendar. No da una imagen negativa de Prometeo.

Hay una aparición cómica de Prometeo en la obra de Aristófanes Las Aves.
Nos queda una lista larguísima de obras sobre Prometeo, se dice que es el mito que mayor deriva literaria ha tenido. También en obras plásticas, tanto pintura como escultura. Así preside, representado como un hermoso joven portando una antorcha, la pista de patinaje del Rockefeller Center en Nueva York. Fue pintado por muralistas mejicanos como un dios viejo, taimado y filantrópico.

Así nos queda Prometeo como el portador de la antorcha y benefactor de la humanidad, adalid del progreso técnico y cultural.

Autora:
Rita Fernandez

BIBLIOGRAFIA
Prometeo, mito y literatura. Carlos García Gual. Fondo de Cultura Económica, Madrid 2009-
Tragedias. Esquilo. Terramar ed. 2007
Mitos sobre el origen del fuego. George J. Frazer. Emecé ed. 1942

Leer más...

martes, 23 de marzo de 2010

LA PALABRA CURATIVA EN LA ANTIGUA GRECIA


Apolo, Asclepio y Quirón. Fresco pompeyano.
Museo Arqueológico Nazionale. Nápoles.


"La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador
tan eficaz como lo son unas pocas palabras bondadosas”
Sigmund Freud

Para ver el documento en pantalla completa hacer clic en Full Screen para volver pulsar tecla Esc.

Leer más...

miércoles, 3 de marzo de 2010

MANERAS DE COMER EN LA ANTIGUA GRECIA


Sacrificio de un animal, principal fuente de carne.
Vasija de barro, Museo del Louvre; data del 510-500 A. de C.

INTRODUCCIÓN

La intención de este artículo es mostrar que las maneras de comer, definen códigos socioculturales en la civilización de la antigua Grecia.
Para esta finalidad, se recogen datos de fuentes mitológicas, de la literatura épica, trágica y de la comedia ática, además se autores contemporáneos.
Al abrevar de estas fuentes, uno se da cuenta que hay distintas formas de comer según se trate de dioses, héroes, hombres o monstruos.
La comida entendida como nutriente y sentido, establece la comensalidad entre los habitantes de un territorio y es una construcción social del gusto, que varía de una época a otra y de una región geográfica a otra. Por ejemplo, en la edad de oro, los hombres eran vegetarianos y comían los alimentos de la tierra, sin trabajo, junto a los dioses, muy distinto al alimento que los hombres obtenían con el sudor de la frente, y que se inicia con la revolución de Prometeo y el sacrificio del buey.
La frugalidad ateniense contrasta con la comilona de los tesalios o la fina gastronomía de los sibaritas en la Magna Grecia o de los persas de Oriente.
La comensalidad genera dos niveles ontológicos, uno horizontal, ligado a la hospitalidad, a la mesa y al fogón, al espetón paleolítico y al caldero neolítico, al pan y al vino, así los hombres comparten sus experiencias con el otro. La otredad y la alteridad son términos que definen la condición de ser otro y la comendalidad (del lat. cum, con, y mensa, mesa), es el acto por el cuál se comparte con ese otro la experiencia de pertenecer a un grupo, a partir de compartir la comida.
El segundo nivel ontológico o vertical, de sacrificio ritual, es la comunicación con los dioses, que se establece a partir de animales destinados al sacrificio (thusía) o a través de la combustión de especies aromáticas. El humo de la carne o el humo de los aromas, es la vía de comunicación eficaz.
El reparto inicial entre dioses y hombres, es instaurado por el titán Prometeo que inaugura la religión oficial, desafiada a partir del año 600 a.C. por las religiones mistéricas, llamadas así porque los fieles necesitan ingresar mediante ritos de iniciación: las dionisíacas, las órficas, las pitagóricas y las eleusinas. También intentan desmarcarse de la cultura oficial, algunas corrientes filosóficas como la de los cínicos.
Desde la lengua del mito, hay figuras arquetípicas asociadas a la comida, la religión y el sacrificio ritual, que se tomarán para mostrar su importancia en la construcción sociocultural del mundo griego y la alteridad a partir de símbolos encerrados en las prácticas gastronómicas y en las formas de comer.
Este artículo se ordena en torno de un personaje mitológico en relación con un tipo de alimento: Dionisos, el vino y los alimentos de la Edad de Oro; Prometeo, el buey y el reparto inicial; las verduras, las habas y el buey de Pitágoras; Deméter y los cereales (el camino del omnívoro).
Se hará mención a la comida de los llamados cínicos y a la comida en la comedia, para mostrar la comida del pueblo, la vida cotidiana, el mercado, los precios, mediante el análisis breve de dos comedias de Aristófanes, los caballeros y las aves, que son las mas ricas en estos datos de la cultura gastronómica de la gente común.

DIONISOS, EL VINO Y LOS ALIMENTOS DE LA EDAD DE ORO
Los hombres vivían felices en la edad de Oro, comiendo sin esfuerzo, obteniendo los alimentos del suelo, de los árboles, es la alimentación bajo el signo de Dionisos, rico en alegrías, luz pura de la estación del fruto (opora). Es la alegría de los festines, es la madre tierra de la abundancia, pródiga en beneficios.
Tres diosas, las horas, velan por los frutos y la agricultura sin labranza. Dionisos siempre está asociado a tres mujeres, las horas o diosa de las estaciones y de la naturaleza, las gracias: Áglaye (la belleza), Eufrosina, (el júbilo) y Talía (la festividades), y las tres hijas del rey Anio, las Enótropas, dispensadoras de alimentos: Elais, del aceite, Oino del vino y Sperma del cereal.
Veamos el árbol genealógico:


Eurípides en las Bacantes, narra cómo brotaban del suelo, la leche, la miel y el vino. La vid es la planta central de la vegetación en el paraíso dionisíaco.
Una paradoja del dios loco, es que siendo el regente de la edad de oro, el dios con cuernos fue el primero que unció los bueyes al yugo e hizo la primera siembra.
La ambigüedad de Dionisos está en su esencia, es el ígneo bebedizo de la madre tierra, , el dios que honran los labradores y está ligado a los vivos y a los muertos. Con los vivos es la alteridad, el que acerca, la experiencia de ser otro. En su fase ctónica, es el dios del pueblo subterráneo, que devuelve las semillas sembradas, multiplicadas. Es a la vez Hades y Plutón, el dios niño con el cuerno de la abundancia. Hay una simbología en torno de la semilla y del hombre que surge de la tierra, porque la tierra recibe a los hombres tanto como a las semillas.
En la tradición tebana, Dionisos es hijo de Semele, pero en la tradición cretense, es Zagreo, dios infernal en nombre del cuál se realizan sacrificios de animales. Es la pasión de Dionisos, sacrificado por los titanes, el dios niño órfico. El hombre está hecho de una parte divina, que e el corazón de Dionisos y de una parte mala, que es la ceniza de los titanes.
Está asociado con la serpiente, como la pitón enterrada en Delfos y esta tradición podía ser anterior a la llegada de Apolo el asesino de la serpiente, el que hace delirar a la pitia sentada en el trípode con las piernas abiertas cubierta de vaporosos humos subterráneos.
La serpiente se relaciona con los alimentos porque al realizar movimientos circulares de fecundidad entre ambos mundos, asegura la obtención de la semilla desde el pueblo subterráneo. El alma se transforma en serpiente y vuelve a la tierra. Es decir que hay un vínculo entre los alimentos y el infierno. Pisar la uva es un dato técnico pero también un rito de acción de gracias por el vino que honrará la vida. Los pisadores de uvas eran sátiros u hombres disfrazados.
La alimentación dionisíaca es un don de la edad de oro, obtenido sin esfuerzo, el hombre (no había mujeres), vive junto a los dioses de la tierra dispensadora.

PROMETEO, EL BUEY Y EL REPARTO INICIAL

Hombres y dioses, habitaban el mismo espacio, unos, los dioses, superiores en vitalidad, inmortales e incorruptibles, alimentados con néctar y ambrosía, con icor corriendo por sus venas; Los hombres en cambio, corruptibles y efímeros con sangre en sus venas y hambre como signo de muerte. Es evidente que había que separar a estas dos razas, creando un espacio donde habitara cada uno, es decir distintos niveles ontológicos para dioses y para hombres.
Compartían una vida cotidiana, difícil de imaginar, porque la cotidianeidad, está ligada a efímeros, e himeros es el día, ligado al concepto de eaion o tiempo, la vida o la fuerza vital, efímera en los hombres, enorme e inmortal en los dioses. Ellos no están sometidos a lo cotidiano, no sufren hambre, degustan por placer, en cambio la efímera raza de hombres necesita comer, el hambre se torna en “el signo de la muerte”.
Los dioses en cambio, vivían en lo alto del Olimpo, bebiendo y comiendo y de vez en cuando intervenían en la vida de los hombres como lo hicieron en la guerra de Troya o cada vez que se creaba una ciudad, allí estaban ellos, empujándose a ver quien llegaba primero para ser elegido la divinidad políade.
En la edad de Oro, la comensalidad entre dioses y hombres es un hecho ligado a su origen común: ambos son hijos de la tierra, es el grado cero del mito, Gaia o Gea, madre de todos los seres.
Pero la vitalidad superior de los dioses, su incorruptibilidad, en contraste con la menor vitalidad de los hombres y de su necesidad de llenar el buche para vivir, son diferencias ontológicas insalvables, entonces hubo que separar a los dioses de los hombres. Zeus, recurre entonces al Titán Prometeo quien encabeza la revolución paleolítica, matando a un enorme buey y cortando las piezas con precisión técnica de eximio carnicero. Luego separa los huesos blancos, los amontona y los envuelve en apetitosa grasa con trocitos de carne por encima; a continuación prepara, a otro montón con deliciosa carne y la cubre con el gaster para engatusar a Zeus quien elige el blanco y oliente manjar de la parte más blanca.
De esta manera, la forma de comer dividía las razas: los dioses se alimentarían del aroma de los huesos quemados en ofrenda por los hombres; éstos comerían la carne de animales asadas al fuego y los animales, la carne cruda.
El enojo de Zeus no se hace esperar y castiga a los hombres quitándoles el fuego, de modo que éstos no se diferenciaban de las bestias.
Prometeo, sube al Olimpo sin ser visto, roba el fuego sagrado de Hefesto y en el interior del tallo húmedo de un hinojo, devuelve el fuego a los hombres. De este modo la revolución prometeica establece los niveles ontológicos para siempre a partir del reparto del buey: los dioses que reciben en sacrificio el humo de los huesos y de la grasa, los hombres que comen carne asada y las bestias que comen la carne cruda. Esta es la mitología fundadora de las costumbres socioculturales de los griegos, en base a una alimentación cárnica y a un sacrificio sangriento, el del buey.
Esta revolución, tiene un plus, dado por la percatación de una fuerza divina, un factor numinoso, que está mas allá de todo control, que requiere sacrificios rituales como forma de comunicación entre hombres y dioses.
Para dioses y para hombres, la comunión a través del sacrificio es vital, como puede observarse en la comedia Las Aves de Aristófanes, en la cuál y de acuerdo a un plan urdido por Pistetero, las aves fundan una ciudad en el aire, bloqueando la comunicación a través de los humos, hay un olor a ayuno que entristece a los dioses. No es casual que el mismo Prometeo intervenga de mediador para que Pistetero, convertido en ave, deponga su actitud y recircule el humo y los aromas del sacrifico entre el cielo y la tierra.

¿Caníbales en la Antigua Grecia?

La palabra caníbal, es acuñada por Colón en su primer viaje, cuando constata la costumbre de los indios del Caribe, de comer carne humana, la palabra deriva de Caniba que en lengua arawak designaba a los caribes. Antes e esta confusión lingüística se hablaba de antropogafia y alelofagia para designar el acto de comer carne de la misma especie. El miedo a ser comido es mayor al miedo a la muerte.
Los mitos griegos hacen mención a la antrofagia.

Dioses caníbales
En la primera generación de Dioses (Caos, Gea, Eros Afrodita), la hoz de Crono, castra a su padre Urano y se abre el espacio, nacen las criaturas en este proceso cosmogónico. Luego Crono se siente amenazado y se traga sin masticar, a sus hijos, para algunos no se trataría de canibalismo porque los traga y luego mediante un filtro preparado por Metis y que le suministra Rea, los vomita.
Zeus instaura la segunda generación de dioses con ayuda de los cíclopes que lo proveen del rayo y del trueno, siendo el mas fuerte que destrona a su padre Crono. El también se traga a Metis, pero antes la metamorfosea en mosca de modo que no sería canibalismo y sí un truco para mantener el poder sobre los demás.
Tántalo ofrece a su hijo Pélope, en bandeja a los dioses, Deméter se tienta y come un pedazo de hombro. ¿Qué otra explicación sino la antropofagia leerse de este episodio, que involucra a la diosa del cereal y que no está relacionado con el poder?

Monstruos caníbales
El minotauro, tenía cara de toro y cuerpo humano, hijo de Pasifae y el toro de Poseidón, se comía crudos a jóvenes atenienses cada 7 años.
El cíclope Polifemo, en su gruta, se come a algunos compañeros de Odiseo quien escapa emborrachando al monstruo con el negro y dulce vino de Ismaros. La sombra de Dionisos está presente porque Marón, uno de sus hijos era el rey de Ismaros, en Tracia.
Los centauros, también comían la carne cruda de otros animales y practicaban la antropofagia, dieta que completaban con hongos alucinógenos y abundante cantidad de vino.

Hombres caníbales
Pero el canibalismo parece una costumbre en la familia maldita de los átridas, en efecto, Atreo hijo de Pélope e Hipodamía, se casó con Aérope, ésta se enamora de su hermano Tiestes.
Atreo, en venganza, mata a los tres hijos de Tiestes y se los sirve en bandeja como un rico estofado; tiestes los come y Atreo luego les muestra los pies y las manos para que se de cuenta de lo que acababa de manducar. Tiestes consultará al oráculo para vengarse de su hermano, el padre de los caudillos Agamenón y de Menéalo.
Licaón, hijo de Ares y rey de Arcadia, degüella a su propio nieto y se lo sirve en el altar a Zeus quien resucita al niño y convierte a Licaón en lobo. Luego desencadena el diluvio.
Cuando, Dionisos llega a Tebas y no es reconocido como un dios, las hijas de Preto, vieron crecer en sus telares vides y víboras y se comieron a uno de sus hijos.

En la trilogía mítica de Tereo, Progne y Filomena, se muestra el dolor de las mujeres, pero también se integra al tabú arquetípico del canibalismo.
Como sabemos, Progne y Filomena, eran hijas de Pandion, rey de Atenas; Progne se casó con Tereo y tuvieron un hijo llamado Itis. Tereo viola a Filomena y le corta la lengua para que ella no cuente, pero Filomena teje en una tela contando el desgraciado episodio. Progne para vengarse, mata a Itis, y lo sirve en bandeja a Tereo, quien luego de manducarse a su propio hijo, se da cuenta y persigue furioso a las hermanitas. La intervención de los dioses no se hace esperar y en su sistema de premios y castigos convierten a Progne en Ruiseñor, a Filomena en golondrina y a Tereo en abubilla.
El ruiseñor canta las penas al amanecer, la golondrina, queda cerca de los hombres y la abubilla es un ave que se alimenta de excrementos, es decir que desciende a la humedad y a la podredumbre más baja.

¿Crudo, cocido y vino o una ensalada con agua?

En la Oribasía o corrida de las ménades hacia la montaña, presas de éxtasis, entre gritos y cánticos, desgarraban cabritos (sparagmos) y se comían la carne cruda (omofagia).
En las Bacantes, Penteo es desgarrado y su madre, Ágave, tía del dios, degüella a su propio hijo y antes de comerlo, recobra la razón.
La religión dionisíaca, rompe así con la religión oficial de Prometeo y el buey, por debajo en relación con la separación de los hombres con los dioses, coloca a los primeros en horizontalidad ontológica con las bestias salvajes. Este es el significado del dionisismo a partir de lo crudo, el hombre forma parte de la naturaleza salvaje de los animales.
Los cínicos, una corriente filosófica del siglo IV a.C. en su búsqueda de un atajo hacia la felicidad a través de la virtud esforzada, rompieron también con las costumbres de la ciudad y procuraban comer crudo, renunciar a pertenencias, vivir casi como los animales. Esta renuncia de los cínicos puede tener algo de relación con el movimiento posterior de los hippies de los años 60.
Los órficos y los pitagóricos, al contrario, rechazan el sacrificio sangriento y la carne, porque creían en la reencarnación de las almas y entonces comer un animal, era un acto de canibalismo; el sacrificio consistía en fumigaciones de plantas aromáticas, al revés del dionisismo, acá el escape de la religión oficial se hace por arriba, en busca de la comensalidad perdida entre dioses y hombres, una angustia por la edad de oro perdida, hace que ellos sean los primeros vegetarianos. Rechazan la sangre en el altar.
El consumo de carne cruda en la religión de Dionisos, se acompaña de abundantes cantidades de vino.
El consumo de agua y de ensaladas tiene connotaciones morales y religiosas compatibles con una vida frugal.
El agua era consumida como acompañamiento de las comidas y para rebajar el vino en el simposio. Su consumo tuvo y tiene detractores y defensores. Entre los primeros, destaca una anécdota de Parmenisco sobre un simposio cuyo tema era cual es la mejor agua; uno de los cínicos asitentes, Carnio de Mégara dice: “la que se vierte en las manos”.
En Lisístrata, de Aristófanes las mujeres al tomar el poder, hacen un juramento: si ellas ganan sobre los hombres y logran la paz, entonces una enorme copa de vino será bebida en comunión, de lo contrario el vino se transformará en agua como signo de quebrantamiento del juramento.
Tucídides considera el agua como la bebida de los pobres y de los presos.
En cambio, entre los defensores, se encuentra Píndaro quien afirmó: “el agua es lo mejor”, y Diocles de Caristo, un médico para quien el agua es mas digestiva y produce menos flatos que el vino.
Para los pitagóricos, beber agua y comer ensalada, era la base de una vida frugal y buena.


LOS CEREALES DE DEMÉTER: (EL CAMINO DEL OMNÍVORO)

Los cereales, el trigo y la cebada, estaban consagrados a Deméter y a su hija Perséfone, que representan el grano envejecido y la nueva semilla, respectivamente. Pertenece al ciclo agrario de muerte y resurrección en el código sociocultural y botánico y el ritual se lleva a cabo en Eleusis, los misterios eleusinos, revelados por primera vez a Triptolemo príncipe de Eleusis.
La primera revolución fue Prometeica en el paleolítico, ahora entramos en la revolución neolítica o agrícola, la segunda revolución cultural, de la siembra de la cosecha y de la crianza de animales. Se pasa de la vida nómada a la vida sedentaria y se amurallan las ciudades, se pasa al proceso de urbanización. El dominio de las técnicas agrícolas, tiene el plus de la percatación de lo natural y de lo artificial, de lo salvaje y de lo cultivado. Este plus se refleja en Artemis porque es la diosa de los confines, la que establece una alteridad horizontal entre el campo y la ciudad, entre el lo cultivado y lo salvaje, es la diosa de las fronteras.
Con la revolución neolítica bajo el signo de las dos reinas, Deméter y Koré o Perséfone, el hombre transita el camino del omnívoro, ya puede elegir comer carnes, vegetales, frutas, incorpora huevos y lácteos, o sea productos que no se consideraban alimentos el paleolítico. De alguna manera, la intolerancia a la lactosa y al gluten, pueden verse como enfermedades “hostiles” a Deméter.
Los misterios menores, consagrados a Deméter, Perséfone y Dionisos, tenían lugar en la primavera y era preparatoria para los misterios mayores. Luego de una serie de ritos, el candidato obtenía una contraseña para ser admitido en los misterios mayores, con un período de prueba durante el cuál debía de abstenerse de comer carne, huevo, habas, ajo y beber solamente agua.
EL Kykeon que se ofrecía en los misterios mayores, era una mezcla de cebada con líquidos (agua, miel, aceite o vino) a la que se agregaban hierbas como el tomillo y la menta y seguramente un enteógeno que provocaba alucinaciones ¿(falsa oronja, amanita muscaria)? Es tópico resaltar la importancia del ritual como repetición de un tiempo primordial, para asegurar el ciclo del eterno retorno, la muerte ritual y la resurrección, en este caso de la semilla y de la cosecha, que es la vida y la muerte del hombre.
Los participantes alcanzaban el más alto grado de iniciación en los misterios, la consagración más alta, eran llamados los epoptes, (los que han visto).
La diosa del cereal integra el matrimonio en el trabajo fuera de casa con la siembra y a cosecha, junto al buey arador y por dentro de la casa, con los productos a base de harina que son ofrecidos en la mesa de la comensalidad familiar.
Cuando Hades rapta a Perséfone, por accidentado arrastre, se llevó a Eubuleo el porquero y desde entonces en las fiestas agrarias, se sacrifican chanchos en homenaje a la diosa del cereal. La lectura que puede hacerse es que este animal está cerca del hombre pero no tanto como el buey, incluso ofende a Deméter porque desentierra la simiente y malogra los campos. EL cerdo es un Thusía o sea un animal destinado irremediablemente al sacrificio.


LAS VERDURAS LAS HABAS Y EL BUEY DE DE PITÁGORAS
Pitágoras, llega a la magna Grecia hacia el año 530 a.C. y se instala en Crotona. El padre de la hipotenusa, es también, en cierto sentido, el padre del vegetarianismo en occidente.
Cuando llega a la Magna Grecia, procedente de la isla jónica de Samos, encuentra la ciudad llena de lujos orientales y con prácticas culinarias que no eran de su agrado. Entonces funda una secta con preceptos religiosos, políticos y filosóficos, que desafían a la cultura dominante en la ciudad, basada en el sacrificio del buey, bajo el signo de Prometeo. Los dioses gustaban de los sacrificios y del humo de los animales, pero se van a tener que acostumbrar a otro tipo de aromas: el del incienso, la mirra, la malva, el asfodelo y en verano al desabrido aroma de la lechuga, planta emblema de Pitágoras, quien la utilizaba como antiafrodisíaco para calmar el deseo ardiente de las mujeres en el verano.
Otra creencia pitagórica tiene que ver con la luna y sus habitantes quienes se alimentaban de aromas y efluvios, seres sin boca, sin excrementos, unos “daimones suprahumanos”, que se corresponden con los sacrificios vegetales que hacía la secta y hacia los cuáles orientaban sus costumbres culinarias.
Pitágoras, era un chamán y creía en la reencarnación y en la trasmigración de las almas por eso rechaza el alimento a base de carne, porque en un animal podía estar el alma de otro ser humano, de un pariente, en suma el tabú de la carne tiene que ver con el rechazo al canibalismo. No se trata de un rechazo cárnico solamente, la elección de la gastronomía implica aceptar o renunciar al mundo. Por eso los caníbales y los vegetarianos, se apartan de la dieta del omnívoro y tienen en común el rechazo a una forma de vida a través de la gastronomía. Hay un trasfondo religioso, aunque modernamente, a partir del siglo XVIII, el vegetarianismo está ligado más a cuestiones de salud, pero caníbales y comedores de cereales están relacionados por una manera de comer, que tiene connotaciones morales, de belleza o de pureza personal. Es el rechazo al camino del omnívoro, que puede elegir y es la construcción de un sistema basado en las virtudes que pueden obtener de un alimento y del rechazo a otros.
En el contexto griego comer carne era aceptar el sacrificio del buey y la ley establecida por Prometeo, por eso el rechazo de los órficos y de los pitagóricos a la carne es el rechazo a todo un sistema de valores centrado en una manera de comunicarse con los dioses.
Pitágoras en cambio, recomienda abstenerse de cazar, comer carne y de realizar sacrificios sangrientos. En su lugar propone ofrecer cereales regalos rituales en el altar de Apolo Genetor en Delos. Este Apolo está relacionado como hemos visto con las enótropas, hijas del rey Anio. De esta manera Pitágoras propone un triple rechazo: la caza de animales, el uso de estos en el sacrificio y alimentarse de carne.
Pero dentro de la secta se advierte una paradoja: algunos eran vegetarianos estrictos, los acusmáticos, o filósofos que conocían sentencias orales indemostrables, a contrario sensu de los filósofos matemáticos. En cambio en la rama política y militar, estaba permitido comer algunas partes de los cerdos y de los cabritos, los primeros porque ofendieron a Deméter, malogrando las simientes y los segundos porque al comerse la vid, eran enemigos de Dionisos.
El yerno de Pitágoras, Milón de Trotona era un gran glotón, emulando a Herakles en la batalla de Crotona contra Sibaris, se presentó con una piel de león sobre la espalda y un garrote, como el mítico y forzudo héroe. En un solo día se comió diez kilos de carne, el mismo peso en pan y se tomó 10 litros de vino. Milón pertenecía a una acaudalada familia, era atleta, guerreo y sacerdote de Hera Lacinia, divinidad políada de Crotona.
Los pitagóricos vegetarianos, comían dos tipos de alimentos en relación con el código vegetal salvaje o cultivado: malva (contra la sed), el asfodelo (contra el hambre), entre los primeros y el trigo y la cebada entre los segundos. Los cereales eran depositados en el altar junto a la malva y el asfodelo, productos de la tierra que evocan a la edad de oro, fumigados en el altar de Apolo Genetor, en Delos. Delos es isla donde nace Apolo, y desde allí inicia si marcha, hacia Delfos, el santuario de piedras donde se instala junto a sus sacerdotes cuchilleros. Pitágoras venera al Apolo de Delos, el que recibía sacrificios no sangrientos, antes que al Apolo carnicero de Delfos.

Las habas y el buey de Pitágoras
El nombre Haba aparece en la literatura griega en la Ilíada, es una de las plantas cultivadas más antiguas.
Científicamente es el Vicia faba L. y está asociada a una enfermedad hereditaria, el fabismo, una anemia endémica en Grecia y el sur de Italia, cuya herencia es dominante recesiva a través del cromosoma X.
Pero las razones por las cuáles eran tabú para los pitagóricos no tenían base científica, sino religiosa, pues creían que por su tallo sin nudos, las habas servían como escaleras para la ascensión de los muertos, una escalera de evolución hacia los hombres, las habas como hermanas gemelas del hombre. Enterradas durante algunos días, al desenterrarlas, tomaban la forma de un feto, o de órganos sexuales o las puertas del Hades, por eso estaba prohibido comerlas.
En la cosmogonía pitagórica, las habas pertenecen a lo fermentado y la podredumbre y aparece como una mezcla de sangre y de sexo, de muerte y de resurrección alejados de la vida incorruptible de los dioses y de los aromas. Polo opuesto de los dioses, leguminosa hombre la cuál expuesta al sol, exhala olor a sangre derramada en un asesinato, conforman las tres visiones cosmogónicas por las cuáles está prohibido comerlas. Es un acto de alelofagia, es como comer la cabeza de los propios padres.
Es una forma de rechazo al asesinato y al canibalismo.
El haba se sitúa en las antípodas de los aromas, en la podredumbre mas baja, en la muerte y lo corruptible.

El buey de Pitágoras
Matar al buey para los pitagóricos era como matar al labrador, un lamento por el alma de ambos que inician así el ciclo de reencarnaciones. Si estaba permitido matar y comer cerdo y cabritos, era porque estos provocaron el daño de los cereales y de la uva. En cambio el buey está cerca del hombre en sus tareas, es un animal inofensivo y útil es un grado de domesticación mayor que los otros está más cerca del hombre y por eso se justifica la salvación del buey y la condena del cerdo y de la cabra.
En las bufonias o el asesinato del buey, éste se acerca al altar y se pone a comer las ofrendas depositadas: cebaba y pasteles reservados a Zeus Polieús; frente a esta sacrilegio el sacerdote de Zeus toma un hacha y mata al buey y emprende la carrera asustado por el asesinato. Las consecuencias por este delito son el juzgamiento en el Pritáneo del hacha, que es declarara culpable y es expulsada del territorio, limpiando así la mácula del crimen, luego todos los habitantes de la ciudad comen de la carne de la víctima y la piel del buey es rellenada con paja, simulando luego el acto de la labranza. Es el sacrificio como una mácula para limpiar la ciudad y refleja la angustia ante el derramamiento de sangre y luego la purificación.
Se cuenta que un día, en Tarento, Pitágoras se acerca a un buey que estaba comiendo en un campo de habas, le habló al oído y el animal dejó de comerlas para reemplazarlas por pasteles de cebada; se dice que el buey vivió varios años en el santuario de Hera, y fue llamado el buey sagrado de Pitágoras. De esta manera, el maestro aleja al buey del asesinato y lo acerca a los alimentos puros, en una humanización del buey de labranza.
Vemos la importancia del sistema de valores pitagóricos trazados entre el buey los cereales y las habas.

LA COMIDA EN LA COMEDIA ATICA

La comedia es el género literario que mejor muestra la alimentación; en particular las obras de Aristófanes, quien muestra detalles de los alimentos, formas de preparación, venta en el mercado, precios y calidad.
Los caballeros y las aves son dos de las comedias que abordan la comida con lujo de detalles.
Los caballeros, fue estrenada en Atenas en el 424 a.C. en las fiestas Leneas y ganó el primer premio. El argumento es decididamente de índole político y en contra de Cleonte, un tirano y su grupo de demagogos, que pretendiendo ayudar al pueblo, lo explotan para sus intereses de poder. Demos, uno de los personajes, es el pueblo asediado por dos esclavos: Paflagonio que encarna a Cleonte, quien estaba a favor de la guerra entre Atenas y Esparta y Agorácrito, quien viene de la clase más baja, es un vendedor de chorizos que logra vencer al tirano, con la retórica a favor de la paz y las promesas. (Algo de una actualidad increíble).
En cuanto a la comida, Aristófanes describe la venta de alimentos en el mercado.
Cleonte es definido como un tirano irritable, tragador de Habas que se sabe provocan gran flatulencia. Tomador de gran cantidad de vino, cuando se emborracha la emprende contra los esclavos a azotes y amenazas verbales. Come también galletas saladas con buen vino de Pramnios.
Agorácrito, prepara chorizos que vende en el mercado y de puerta en puerta, hechos con carne de perro y de burro y que bajo el signo de Hermes, los cobra muy caros.
También se mencionan el pan, el pescado y la carne.
Paflagonio que es el tirano, come lonjas de atún, el pescado más difundido y uno de los más caros.
El choricero, desea comer pancita de cerdo y filete de buey, con salsa, un manjar para los de su clase. Entre los vegetales menciona la ortiga, que se comía hervida.
Este vegetal, junto a la malva el asfodelo y la cebada, eran los alimentos más populares entre los pobres. El asfodelo y la cebolla albarrana son bulbos, como el ajo de gran difusión en la comida antigua.
El diente de ajo, lo menciona el personaje Demóstenes quien sugiere a Agorácrito comer varios dientes para luchar con más brío.
En las expediciones militares, los soldados, comían queso, cebolla, ajo, aceitunas y anchoas. También llevaban las populares tortas de cebada o máza.
Se menciona en el mercado a los vendedores de aceitunas, de cebollas de miel y de quesos, muchas eran mujeres.
Los vendedores de anguilas, las pescaban agitando las aguas, en alusión a los tiranos que agitan las aguas para lograr pescar (a río revuelto, ganancia de pescadores)
En Atenas se comía pasta de arvejas y en Esparta, boquerones fritos, la forma mas popular de comer pescados.
En cereales, era muy apreciado el trigo de Pilos.
El vino se tomaba por lo general rebajado con agua, lo más común era la medida de 3 partes de vino y 2 de agua.
Hay una referencia a las ganancias de la guerra, el choricero ingresa al pritaneo y les dice a los senadores que gracias a la guerra el precio de las anchoas estaba más barato que en tiempos de paz y que podían salir gratis apoderándose del plato de los que las comen, total era le guerra y se justificaba el saqueo. El choricero se jacta de haber hecho comprar a los senadores 100 sardinas por el precio de un óbolo.
Los lacedemonios envían a un mensajero para pactar la paz y los senadores lo echan para aprovechar el precio barato del pescado. “Nada de tregua, que siga la guerra”, gritan, mientras salían corriendo al mercado.
En la comedia “las aves”, estrenada en el año 414, el argumento, puede resumirse así: dos amigos, cansados de la vida en Atenas, donde los impuestos eran caros, había inseguridad, muchos pleitos y costumbres con las cuales no estaban de acuerdo, (el amor entre hombres), abandonan Atenas en busca de una ciudad ideal, de vida mas simple. Los dos amigos Pistetero y Evélpides, el amigo leal y el otro el bien esperanzado, valores que anhelaban entonces, se van al desierto guiados por las aves, en busca de la abubilla, que no es otro que Tereo transformado en pájaro luego del horrendo crimen que había cometido. Logra convencer a las aves que construyan una ciudad en el aire entre el cielo y la tierra, llamada Nubecucuclecia, provocando un bloqueo (o piquete) entre los dioses y los hombres para negociar con los olímpicos y de paso cobrar peaje en los sacrificios a los dioses.
En la alimentación, las aves ocupan un lugar importante en la dieta de los griegos y la comedia de Aristófanes es una muestra de ello. Menciona 78 especias de pájaros, muchos de ellos Tántalo ofrece a su hijo Pélope, en bandeja a los dioses, Deméter se tienta y come un pedazo de hombro. ¿Qué otra explicación sino la antropofagia leerse de este episodio, que involucra a la diosa del cereal?
comestibles. Había un mercado donde se compraban aves para consumo o para compañía.
La forma de cocción era asada aunque veces les ponían salsas a base de aceite, queso y alguna especie aromática.
Las codornices eran criadas en las casas y consumidas asadas.
Tereo le dice a Evelpides: -en los huertos nos alimentamos del blanco ajonjolí (semillas de sésamo), de mirto de amapola de menta- que son todos condimentos. Pero el personaje convertido en abubilla, conservaba el habla y los gustos humanos, quería comer anchoas de Falero, puré, sardinas y frutillas.

Costumbres gastronómicas de gente común
De la comedia y de otras fuentes, se rescata que los griegos hacían tres comidas al día:
Desayuno con pan mojado en agua, al que se le agregaban higo y aceitunas, y distintas sopas; el almuerzo ἄριστον ariston y la cena que era la mas abundante. Pan, harinas, pescado, aceitunas, cereales y aceite de oliva, eran los principales alimentos.
La carne no era de todos los días, sin embargo en la Ilíada, era el principal alimento de los héroes.
La vajilla era bastante escueta, se limitaba a tortas de pan que usaban como plato o también recipientes de terracota o de metal. No había tenedores, se comía con los dedos y se ayudaban con un cuchillo para cortar la carne, y de una cuchara sopas y caldos.
Pero el método más popular de preparación de comida era el hervido en ollas, bien fuera de barro cocido o de metal, sobre todo para sopas y gachas de cereal y legumbres, platos muy habituales entre la clase humilde.
Eran muy abundantes las panaderías, aunque también el pan se podía elaborar en casa.
Se podía comprar la comida fuera de la casa, un “delivery”, donde lo más popular eran distintos tipos de chorizos y las salchichas asadas. La raíz de la palabra chorizo es chórion, por la membrana que recubre a los fetos. ¡Nuestro choripán tiene sabor a Grecia!
Otro embutido, es citado en la Odisea: cuando regresa Odiseo, El mendigo cerca de su casa, huele el humo de un embutido, Morcillas de Ïtaca, (en lugar de vasca), hechas con sangre y grasa, metidas en tripas de cabra, asándose a fuego lento, con las cuáles, los pretendientes de Penélope esperaban hacerse una panzada.

Ordenamiento por género de los alimentos:

Cereales: la cebada era el cereal más popular desde la era micénica hasta la era helenística en la cuál se consagra el trigo candeal.
Con la harina de cebada se preparaba la popular torta máza, además de pasteles y el Kykeon, utilizado en los misterios Eleusinos.
Luego con el trigo se elaboraban distintos tipos de panes y tortas, algunas con el grano tostado, sin gluten.
Había distintos tipo de panes que se elaboraban con harina de cebada y de trigo, en casa o en panaderías. García Soler, en su libro El arte de comer en la antigua Grecia, menciona 39 tipos de pan, de acuerdo a la calidad de la harina, uso de levadura, formas de cocción.
Verduras y legumbres: la lechuga, el pepino, el rábano, eran las verduras más consumidas. Entre las legumbres destacan las habas y las arvejas. Entre los bulbos, la cebolla, el ajo, el asfodelo y la malva eran alimento de campesinos y prisioneros.
Un lugar aparte merecen las aceitunas, blancas, verdes y negras, eran parte esencial de la dieta de los griegos. Se consumían frescas y en salmuera y el aceite de oliva de primer prensado, como hoy, era el más apreciado.
Frutas: el higo era el más popular y abundante, había varios tipos, pero el más destacado era el higo de Atenas, se dice que Jerjes emprendió su excursión militar a causa de estos higos.
También las manzanas eran abundantes y formaban parte de la dieta diaria.
La almendra el fruto seco que mas se consumía.
La miel era muy utilizada en la repostería cotidiana. También para elaborar pasteles de sacrificio a los dioses como el boús en forma de cuernos en honor a Apolo y Ártemis.
El pélanos, un pastel redondo y plano que se quemaba en el altar como sacrificio.

Carnes:
La mas popular era la carne de cerdo. Se comían cerdos adultos, cochinillos y nonatos, asados o rellenos al horno.
Para los griegos de la época arcaica, la carne de cerdo era afrodisíaca. En efecto, el akrokólion (una extremidad del cerdo, que figura en el libro III de Ateneo de Náucratis), está relacionado con la diosa Afrodita y sus propiedades afrodisíacas son mencionadas por los comediógrafos Aristófanes, Alexis de Turio y el poeta Calímaco.
Las aves de corral como la gallina y los gansos (también las ocas de Penélope) erna un buen plato. Los atenienses cebaban a las ocas con higos (sykon, en griego).
Las codornices y las perdices eran muy populares.
La carne vacuna era un manjar para ricos por el alto precio. La carne de buey formaba parte de la dieta de los atletas.
También se consumía de manera cotidiana el cordero y el chivito.
El pescado era caro, según la calidad, se consumían sardinas anchoas de distintos precios según la procedencia. También la cabeza de atún se podía conseguir a precio razonable.
Para las frituras en particular de pescado, usaban aceite de oliva, élaion.


El sympósion y los vinos

Hasta el siglo VI a.C. los griegos solían comer sentados, pero a partir de este siglo se produjo el cambio de hacerlo recostados en divanes costumbre que tomaron de las persas y que se refleja en un momento importante y que se acostumbraba en ocasiones, luego de la cena, el sympósion, dedicado a la bebida, eral el tercer tiempo, el segundo tiempo se limpiaba la mesa y se traían tortas dulces, frutos secos y por supuesto el vino. El sympósion empieza, una vez que se retiraron las sillas, los asistentes se adornan con flores y se elige al simposiarca encargado de decidir que vino y cuánto se va a tomar, que proporción de de vino y de agua. El sympósion tenía un sentido festivo y la vez cultural y pedagógico porque podían concurrir los adolescentes varones para aprender los valores y las normas. Podían asistir hetairas diestras en primorosas labores.
Uno de los vinos más famosos, era el prámnios que Néstor ofrece a Macaón y que Circe utiliza para emborrachar a los compañeros de Ulises. El origen de esta uva está en discusión: Delos, Lesbos.
Otro vino famosos es el biblinos, un vino dulce de Tracia.
El vino de Maronea aparece en la Odisea y es el que usó Odiseo para emborrachar a Polifemo, el origen es Tracio.
En la Magna Grecia occidental, destaca el mamertito, un vino dulce y ligero de Sicilia y de Mesina.
Un vino con resina de pino que se colocaba para evitar la acidez, el retsina, se toma aún en la actualidad.

CONCLUSIÓN:

Queda demostrado, la importancia de las maneras de comer en la antigua Grecia relacionando un personaje mitológico con un tipo de alimento: Dionisos, el vino y los alimentos de la Edad de Oro, o la generosidad de la naturaleza, la obtención de alimentos sin trabajo ; Prometeo, el buey y el reparto inicial o la instauración del espacio para dioses, hombres y bestias con la religión oficial mediante el sacrificio del buey; las verduras, las habas y el buey de Pitágoras o el rechazo del buey y la alimentación a base de carne, la añoranza por la edad de Oro ; Deméter y los cereales o el camino del omnívoro, la importancia de los cereales y los ciclos de la naturaleza y la enseñanza a Triptólemo, príncipe de Eleusis, de la agricultura.
La carne, lo crudo y lo cocido (Dionisos y Prometeo), como separación de dioses hombres y animales y el canibalismo, como horror que es tabú y que se enseña en los mitos cosmogónicos y en algunos mitos de antropofagia por venganza.
Se demostró también la importancia de la comedia ática en la cultura de gente común según sus hábitos alimentarios, la gastronomía de la gente común, que no es abordada en otras fuentes literarias.
Queda claro que las maneras de comer, definen el código sociocultural, establecen la comensalidad horizontal entre los hombres y la vertical entre dioses y hombres. Comer sentidos y comer nutrientes es pertenecer a un grupo social, es la construcción del otro a partir de la alimentación compartida. La importancia de la comensalidad vertical queda atestiguada con el bloqueo entre el cielo y la tierra que construyen las aves, en la comedia de Aristófanes.
La comida de los dioses, incorruptibles e inmortales, el néctar y la ambrosia, es necesariamente diferente a la de los hombres, los primeros comen por diversión, los efímeros, llevan el hambre como el signo de la muerte.
A veces los dioses se deleitan con el humo de la comida de los hombres.
La alimentación a base de carne, iniciada con el reparto de Prometeo, era el alimento predilecto de las clases aristocráticas y de los guerreros de Troya. Luego ese sistema de vida es desafiado por sectas mistéricas, rechazando la carne cocida (Dionisos) o la carne del buey (Pitágoras) uy su reemplazo por vegetales y cereales.
La dieta a base de carne de los héroes de Homero, contrasta con la harina de cebada que era la principal comida de los pobres.
El pescado, ocupa un lugar destacado en la dieta de la época arcaica.
De todas maneras y a pesar de las diferencias ontológicas, religiosas y de clase social, las aceitunas, el aceite de oliva, el pan y el vino, definen la manera de comer y la esencia de la cultura en la antigua Grecia.

Marcelo Ocampo.
Grupo Atenea

FUENTES BIBLIOGRÁFICAS

ARISTÓFANES. Las once comedias, traducción de Garibay A. Editorial Porrúa, 2006.

DARAKI M. Dioniso y la diosa Tierra. Abada Editores, 2005

DETIENNE, M. Los Jardines de Adonis. Akal Editores, 1983.

DETIENNE, M. SISSA, G. La vida cotidiana de los dioses griegos. Colección Bolsitemas, Ediciones Temas de Hoy, 1994.

DETIENNE, M. La muerte de Dionisos. Taurus Ediciones, 1982.

DOODS, E. Los griegos y lo irracional (Alianza), 2006

ELIADE, M. El mito del eterno retorno (Emecé), 2da Edición, 2006.

ESQUILO. Tragedias. Prometeo encadenado, Los siete contra Tebas, los Persas, Las suplicantes. La Orestíada: Las Euménides, Agamenón, Las Coéforas. Terramar Ediciones

EURÍPIDES. Bacantes (Biblos), 2003.

FERNANDEZ ARMESTO F. Historia de la comida. Editores tusQuets, 2004.

FUENTES GONZALES, P. El atajo filosófico de los cínicos antiguos hacia la felicidad.
Cuadernos de Filología Clásica, estudios griegos e indoeuropeos. Vol.12, 2002, 203-251.

GARCÍA SOLER, M. El arte de comer en la antigua Grecia. Biblioteca nueva, 2001.

GRAVES R. La comida de los centauros. Alianza, 1999.

HESÍODO, La Teogonía. (Fontana)

HOMERO. Ilíada. (Terramar)

HOMERO. La Odisea. Inroducción de Alberto Bernabé. Biblioteca Edaf, 1981.

MALIANDI, R. La investigación médica, conflictos y problemas. ED. Antrofagia,
2009, en homenaje a José Alberto Mainetti.

NONO de Panópolis. Dionisíacas, cantos I-XII. (Gredos), 1995.

OTTO W. Dioniso (Siruela), 2001.

Leer más...

martes, 3 de noviembre de 2009

TETIS Y OLIMPIA DE EPIRO. UNA MIRADA SOBRE LAS MADRES DE DOS HÉROES GRIEGOS



Thetis dipping Achilles in the waters of the river Styx.
Donato Creti, 1671-1749. Pinacoteca Nazionale, Bologna.


Autora: Laura Draghi

Este trabajo intenta analizar la incidencia de dos madres Tetis y Olimpia sobre la personalidad y accionar de sus hijos Aquiles y Alejandro Magno. Ciertamente una integra el mundo mítico, la otra es un personaje histórico. Sin embargo partiendo del conocimiento de la idolatría que tenía Alejandro por su héroe Aquiles, se buscaron simetrías y diferencias entre sus madres, tratando de valorar el rol y la impronta de estas mujeres en la vida de sus hijos.


1. AQUILES Y ALEJANDRO MAGNO. LOS DOS PERSONAJES QUE DIERON ORIGEN A ESTE ESTUDIO.

Según Hegel (Lecciones de Filosofía en la Historia Universal): La vida griega es una verdadera hazaña de juventud. Aquiles, el joven creado por la poesía, la inaugura. Alejandro Magno, el joven real, le pone término….El remate de la vida griega es Alejandro, el segundo joven, la más hermosa, la más libre individualidad que ha existido jamás. Alejandro está a la cabeza de la juventud plenamente lograda; es la cúspide del mundo propiamente griego.
Así como Aquiles es el hijo del poeta, Alejandro es el digno hijo de Grecia.


“Alejandro es la encarnación del conquistador total, del rey que monta su negro caballo y reduce a posesión suya todo cuanto su vista es capaz de abarcar mientras cabalga. Alejandro es la última conexión con ese mundo mitológico que nos remonta a Homero.”
J. I. Lago


Nadie duda de que ambos personajes estén de un modo ú otros vinculados a la tragedia. Como insumo originario, la tragedia implica rebeldía y acción, actos indudables que conforman según sus protagonistas, una conducta adecuada, aunque se sabe, llevan a la muerte. Pero dichas acciones expían una culpa y dan sentido a la existencia. El fin que nosotros como espectadores vemos, no es el que persiguen los actores de la tragedia, no es: la muerte, el acto explícito, sino el sentido a la vida. Y esto es lo que buscan Aquiles y Alejandro.
Aquiles, en La Iliada, que narra la cólera del héroe, debe enfrentarse a la culpa de no haber sido él el muerto por Héctor y debe vengar el crimen de Patroclo, sabiendo que va en búsqueda de su muerte, pero también seguro de que ese acto heroico, le dará sentido a su breve y eterna existencia. El concepto de la “bella muerte”, presente tanto en Aquiles como en Alejandro Magno, podría ser un significativo punto de unión entre estos personajes.
Según Jean-Pierre Vernant (2008) la bella muerte está ligada, por un lado a la tradición oral de la historia, y por otro a la concepción de la vida y la muerte presente en el hombre griego. Para el mundo de Aquiles (el ideal del hombre heroico) la única forma de trascender, es teniendo una muerte heroica, que posibilite el recuerdo eterno, el cual se visualizará en los repetidos cantos escuchados a través de sucesivas generaciones y en la colocación de lápidas con los datos del difunto. No existe la idea de la individualidad de los cuerpos y de las almas, ni la concepción judeo-cristiana de la resurrección de la carne. Luego de la inexorable muerte, a los griegos de la época, sólo les esperaba la permanencia eterna en el Hades. La muerte heroica, es casi un acercamiento al mundo de los dioses ya que el hombre no cumple con el lógico desenlace en la vejez, con un cuerpo agotado, feo y vencido. Es el joven hermoso, digno de mirarse, quien expone su vida, su honor, su valentía y sus valores, diariamente. Tanto Aquiles como Alejandro, escogen este final, convencidos de su accionar y sin dudar de que la inevitable muerte, le terminará dando valor eterno a sus vidas.

Ambos recibieron de parte de sus madres, un oráculo que les daba a elegir entre una vida larga, serena y común, que culminase con una muerte anónima, ó una vida corta, expuesta, gloriosa y una bella muerte.

“Dos destinos, le dijo Tetis, puedes elegir.
Permanece en la contienda y serás conocido para siempre como el más glorioso de los guerreros, y tu vida será corta como el batir de un ala.
O, si puedes ser feliz sin este renombre, vive largo tiempo, y en paz, cultivando las tierras de Peleo en Ftía junto a Neptólemo, el hijo que ahora crece en el útero de Deidamía. Elige”.

Aquiles elige la vida corta y la gloria eterna.

Por su lado Olimpia, madre de Alejandro, poco después de su boda, tuvo un sueño en el cual era poseída carnalmente por una serpiente, el Dios Zeus-Amón disfrazado, y el hecho resultaba de su agrado. Consultado al oráculo de Dodona, la respuesta fue:
“Significa que el hijo que nazca de ti descenderá de la estirpe de Zeus, en tu seno se ha mezclado la sangre de un dios con la sangre de un hombre. El hijo que des a luz resplandecerá con una energía maravillosa, pero lo mismo que las llamas que arden con luz más intensa, queman las paredes del candil y consumen más de prisa el aceite que las alimenta, así también su alma podría quemar el pecho que la alberga. Recuerda reina, la historia de Aquiles, antepasado de tu gloriosa familia: le fue concedido elegir entre una vida breve y gloriosa y otra larga pero oscura. Eligió la primera. Cuando la naturaleza de tu hijo se manifieste en su plenitud, prepárate para todo, hagas lo que hagas, no conseguirás impedir que se cumpla su destino”.

La relación ente ambos personajes (uno mitológico, el otro histórico) surge debido a la misión que deberá cumplir Alejandro y su conocida fervorosa pasión por la épica homérica. Hay muchísimos testimonios que verifican el conocimiento que el rey poseía sobre los actores de los poemas homéricos. Más allá de los gustos personales del macedonio lo cierto es, que si Alejandro pretendía acometer una empresa panhelénica bajo su mando e invadir el Asia, el referente mítico más evidente, era la Guerra de Troya y Aquiles, como el mejor de los aqueos, el personaje asociado de forma directa a la búsqueda de la gloria. Así, Alejandro aparecerá luego de sus campañas triunfantes, ante los ojos de los griegos, como el joven guerrero victorioso contra los bárbaros, y obtendrá la gloria que le permitirá ser recordado eternamente.
Aún hoy, los pescadores de la isla de Lesbos hacen callar a gritos al mar con la pregunta "Dónde está Alejandro Magno?" y al entonar la tranquilizadora respuesta "Alejandro Magno vive y es rey" descansan seguros de que las olas amainarán.

2. EL MITO DE TETIS.

Tetis, la más bella de las Nereidas, la de argénteos pies, la de hermosos cabellos, la dama del mar (La Ilíada) es una divinidad marítima y conforma una de las 50 hijas de Nereo, el Viejo del Mar y Dóris una de las Oceánides. Las Nereidas son las ninfas del mar que viven en las profundidades de las aguas, pero que en ciertas ocasiones, emergen a la superficie para ayudar a los marineros que surcan los mares. Tetis, como todas las diosas marinas, puede fluir fácilmente adoptando formas infinitas.

Tal era la belleza de Tetis que tanto Zeus como Poseidón querían poseerla, pero Prometeo, conocedor de un oráculo, les advirtió que el niño que ella tuviera, sería más poderoso que su padre:

“Hacedla aceptar el lecho de un mortal y que vea a su hijo perecer en la lucha, un hijo que es como Ares por la fuerza de sus manos y como un relámpago por la rapidez de sus pies. Mi consejo es que se entregue este divino honor nupcial a Peleo, hijo de Éaco, de quien se dice es el más piadoso entre los hombres que viven en la llanura de Yolco." (Temis a los dioses. Píndaro, Odas Ístmicas 8.35”).



Zeus, conciente de que podría entonces repetirse la historia que él vivió con su padre Crono y éste con Urano, pretende desterrar para siempre esa lucha entre jóvenes y viejos, padres e hijos, y derrocamiento de los mayores por parte de generaciones nuevas. De ahora en adelante, ese será un problema para los hombres, no para los dioses. Por lo tanto, para mantener el trono eterno y evitar luchas de poder, los dioses prefirieron abstenerse de conquistar a la diosa y permitir que un mortal la amara. Enviaron a Iris, quien se encaminó a entrevistarse con el centauro Quirón, uno de los más famosos sabios de la Antiguedad. Entre los discípulos de este sabio y muy estimado por él, destacaba por su hermosura, inteligencia y valentía el joven Peleo, quien era gobernador de los Mirmidones y había demostrado su valor en la expedición de los argonautas.

Lógicamente la diosa Tetis se sintió humillada por la imposición que le hicieron los dioses, por ello rechazó a Peleo. Esta resistencia fue representada en repetidas obras de arte: ánforas, vasos, platos, frescos, etc. Según Apolodoro: "Por consejo de Quirón, Peleo la mantuvo agarrada mientras Tetis se metamorfoseaba y aunque a veces era fuego, otras agua, otras animal, no la soltó hasta verla recuperar su forma original" . En una instancia Tetis se disfraza de sepia (calamar) para expulsarle tinta y desaparecer, pero Peleo logra consumar sus propósitos manteniéndola apretada entre sus brazos. (Hoy Cabo Sepia enfrente a la isla Skiathos).

Cabo Sepia
Hesíodo, en su Teogonía utiliza el verbo dámmemi para expresar que fue desposada sin aceptación voluntaria, con sometimiento y dominación. El matrimonio se celebró con la presencia de los dioses del Olimpo, en el monte Pelión, macizo montañoso que se eleva entre el mar Egeo y el golfo de Volos, formando una península.

Los novios, que se casaron en el monte Pelión, recibieron innumerables regalos de los Dioses incluso dos caballos Balio y Janto, que luego acompañaron a Aquiles en la Guerra de Troya. Todos los dioses esperaban la boda, con excepción de Eris, diosa de la discordia y la contienda, quien, furiosa por ser excluida, arrojó en la reunión una manzana de oro que decía «Para la más hermosa». La manzana de oro, esa maravillosa y deslumbrante joya, apareció en la cima del Pelión a la espera de que alguien la tomase y encenderá la Guerra de Troya. Las raíces de esta guerra no sólo se hunden en las contingencias de la historia humana, sino que derivan de una situación compleja, que hace a la naturaleza de las relaciones entre dioses y hombres. Aquellos no quieren conocer la vejez, la lucha de las generaciones sucesivas, y las entregan a éstos a la vez que les ofrecen esposas divinas. Así surge la situación trágica: los hombres no pueden festejar bodas sin conocer también ceremonias fúnebres. Todas las diosas presentes se disputaron ser las destinatarias de la manzana, especialmente Hera, la esposa de Zeus, Atenea, su hija, y Afrodita, diosa de la belleza y el amor. Encomendaron a Zeus que resolviese la disputa, pero éste, que prefería no ganarse la enemistad de ninguna, al verse obligado a elegir a una de ellas, delegó la elección en Paris. Paris adjudicó la manzana a Afrodita, diosa del amor, quien a cambio le prometió a Helena, reina de Esparta, la mujer más hermosa del mundo, y el rapto, conocido por todos, fue la semilla de la ya nombrada guerra.

2.1 DESCENDENCIA DEL MATRIMONIO.

Tetis y Peleo tuvieron varios hijos, pero ella, apenas nacían, buscaba hacerlos inmortales. Según algunas versiones, los asfixiaba para que no heredaran rasgos mortales de su padre. Al igual que el resto de sus hermanos, Aquiles era mortal. Dos leyendas relatan el accionar de su madre: en la primera, Tetis trata de inmortalizar a su hijo sumergiéndolo en las aguas del río Estigia; consigue hacerlo invulnerable en todo su cuerpo, exceptuando el talón por donde lo sujetaba.

La segunda versión cuenta que Tetis, a escondidas, exponía a su hijo al fuego y luego le curaba las heridas con ambrosía, cuando fue sorprendida por Peleo, quien arrancó con violencia al niño de sus manos y, éste, quedó con un talón carbonizado, que su padre sustituyó por la taba del gigante Damiso, célebre por su velocidad en la carrera. De ahí que se le nombrara como “el de los pies ligeros”, aunque también se le atribuían calificativos como “el de la dorada cabellera, “el más valiente de los griegos”, “Pélida”, etc.
De cualquier manera, una vez más, todo es echado a perder por la intromisión de un mortal incapaz de aceptar algo que le es extraño, incomprensible y hasta criminal.
Como resultado, la diosa Tetis encolerizada, no pudo resignarse a esa frustración de no darle vida eterna a su hijo, abandonó a su esposo y regresó junto a las nereidas al fondo de los mares.

2.2 CRIANZA Y JUNVENTUD DE AQUILES.

El niño fue confiado al centauro Quirón, hijo de Cronos y la ninfa del tilo Filira. Quirón habitaba una cueva solitaria en el monte Pelión y creció separado del resto de los de su raza. Era gentil y su mayor saber fue la medicina, practicaba incluso la cirugía, además de poeta, filósofo y maestro de tocar la lira. Se lo consideraba el más sabio de todos los centauros y era amigo de los hombres y protegido de Apolo, a cuyo hijo Asclepio inició en las artes curativas.

Quirón alimentó a Aquiles con jabalíes, entrañas de león y médula de oso para aumentar su valentía; además, le enseñó el tiro con arco, montar a caballo, lanzar el disco, y familiarizarse con las técnicas del pugilato. Varias obras artísticas nos muestran a Aquiles tocando la lira e incluso iniciándose en la escritura. También lo formó en el arte de la elocuencia y la curación de las heridas. Ante la muerte de Quirón, luego de trocar su inmortalidad con Prometeo, Aquiles vertiendo copioso llanto, manteníase en pie y con mano cariñosa estrechaba la descolorida mano del enfermo, grata recompensa al maestro, y cubriendo de besos el rostro del moribundo decía: "Vive yo te lo ruego. ¿Padre, no me dejes! ". Pero al noveno día su cuerpo, varón justo entre todos, quedó rodeado de dos veces siete estrellas (Constelación de Sagitario).
Cuando su madre le dio a escoger entre una larga y acomodada vida ó una corta impregnada de fama producto de sus hazañas y grandes aventuras, el héroe no dudó: Aquiles elige irse lejos, arriesgarlo todo, consagrarse a la muerte temprana.
Dice Jean-Pierre Vernant (2008) Aquiles representa la moral aristocrática que constituye el trasfondo de la muerte heroica, donde un hombre es bello y bueno, como si su calidad de hombre incomparable se leyera en su cuerpo, en su presencia, en su gestualidad, su marcha, su manera de presentarse. Cuando aparece en un círculo de hombres, los griegos lo ven como un dios portador de un brillo luminoso, sin ninguna moral del pecado, de la falta o del deber.
En este ideal heroico, el héroe, se colocará en la primera fila del combate diariamente sin dudarlo, su vida estará en juego permanentemente y junto a ella su sentido del honor, la timé. Ese honor propio individual, provoca que los honores establecidos, los honores del Estado pierdan valor.

2.3. LA MADRE SIEMPRE PRESENTE
A pesar de que la madre no quedó al cuidado directo de su hijo, siempre estuvo presente cuando este la necesitó. Aquiles resultó ser un joven fuerte, pasional y de carácter esencialmente belicoso.

Cuando se declaró la guerra a Troya, Tetis intentó que él no fuera pues sabía que allí encontraría su final. Primero lo escondió entre las mujeres enviándolo a la corte de Licomedes, al reino de Esciro, donde permaneció escondido por algún tiempo, disfrazado de mujer. Allí se enamoró de la hija del rey, Deidamía quien estará embarazada de Neoptólemo cuando su padre Aquiles debe partir. Ya que un oráculo había predicho que sin Aquiles, la guerra de Troya no podría ganarse, era inexorable su reclutamiento. El plan fue trazado por el astuto Odiseo, quien se presentó a la corte como un mercader y exhibió entre las mercancías destinadas a las damas, una armadura. La única “doncella” que se entusiasmó con las armas fue Aquiles, quien decidió partir voluntariamente con Odiseo hacia Troya, como jefe de los Mirmidones, y acompañado de su amigo Patroclo.


Aquiles descubierto entre las hijas de Licomedes. Rubens. Museo del Prado

Una importante intervención de Tetis ocurrió cuando Agamenón se apoderó de la esclava Briseida. En ese robo, el “rey de reyes” pretende menoscabar el honor de Aquiles al cual el ejército todo, le había otorgado luego de repartir el botín por partes iguales, un premio especial en reconocimiento de su aporte y valor extras en la lucha, su particular ímpetu y coraje. Eso representaba Briseida: el reconocimiento del valor inigualable del héroe, por parte de su ejército. Es esto lo que Agamenón le arrebata y por ello la reacción, en principio desmedida de Aquiles. A su vez esa ofensa demuestra la cobardía de Agamenón quien sólo posee honores ligados a su rango, pero lucha refugiado en las últimas filas. Aquí se contraponen los honores ligados al mérito y a la virtud, versus los honores ordinarios, sociales, del estado. Y cuando Agamenón le ofrece devolverle a Briseida, juntamente con muchos otros regalos, Aquiles se rehúsa a aceptar estas disculpas, explicando que hay dos clases de bienes, unos intercambiables y otros como la vida ó el honor que cuando se pierden lo hacen para siempre, esa ofensa no puede ser reparada. Aquiles recién volverá al campo de batalla, para vengar la muerte de su amigo Patroclo.




Cuando Aquiles, enfurecido y ofendido está a punto de desenvainar su espada, se le aparece Atenea, quien ha sido enviada por Hera, y le dice "Vengo del cielo para apaciguar tu cólera. No desenvaines la espada e injúrialo de palabra como te parezca". Palas Atenea hizo razonar a Aquiles y éste también sabrá convencer a su madre para que persuada a Zeus. Este Aquiles entristecido, acude a su madre quien inmediatamente se presenta y le dice "Habla, no me ocultes lo que piensas para que ambos lo sepamos" en busca de una franca complicidad. También le dice "conserva la cólera contra los aqueos". Con el fin de reparar lo que le parecía odioso, fue a ver a Zeus, y rodeando sus rodillas con su brazo izquierdo mientras que con la mano derecha le tocaba las barbas del mentón, le rogó compensara a su hijo:

«¡Véngale tú, próvido Zeus Olímpico, concediendo la victoria a los teucros hasta que los aqueos den satisfacción a mi hijo y le colmen de honores.» (Tetis a Zeus. Homero, Ilíada 1.507). Zeus escuchó su ruego y lo concedió. Y por esa razón los aqueos sufrieron muchas derrotas en el campo de batalla, las cuales fueron preparadas por el dios para que aprendieran a honrar al hombre que habían ofendido.
Podemos ver en estos pasajes, que cuando Aquiles se siente abatido, perdido, dolido, no duda en pedir consuelo y ayuda a su madre. Por otro lado, la diosa acude para ocuparse de las necesidades de su hijo y hace todo lo que está a su alcance para reconfortarlo. La madre protectora que llora junto a su hijo, pide conocer la verdad a partir de los dichos de él, no busca otras versiones y Aquiles quien confía plenamente en ella, hace explícito lo sucedido y también lo que necesita y espera que ella haga por él.
Aquiles asume su destino, incluso el mismo Agamenón cuando le dice que un dios le ha regalado su fuerza, lo está convalidando. Su destino como héroe trágico lo enfrenta a los que lo han agraviado, y hace la guerra por su cuenta especialmente a partir de la muerte de Patroclo. Sin embargo, se muestra generoso y magnánimo cuando devuelve el cadáver de Héctor a Príamo.
Cuando Héctor mata a Patroclo pensando que es Aquiles, es Antíloco quien le da la noticia y Homero nos cuenta que - El héroe cogió ceniza con ambas manos y derramándola sobre su cabeza, afeó el gracioso rostro y manchó la divina túnica; después se tendió en el polvo, ocupando un gran espacio, y con las manos se arrancaba los cabellos……. Antíloco también se lamentaba, vertía lágrimas y tenía de las manos a Aquiles, cuyo gran corazón deshacíase en suspiros, por el temor de que se cortase la garganta con el hierro. Dio Aquiles un horrendo gemido; le oyó su veneranda madre, que se hallaba en el fondo del mar, junto al padre anciano, y prorrumpió en sollozos, y cuantas diosas nereidas había en aquellas profundidades, todas se congregaron a su alrededor….. y todas se golpeaban el pecho.
Una vez más la madre va en auxilio de su hijo y le pregunta:- ¡Hijo! ¿Por qué lloras? ¿Qué pesar te ha llegado al alma. Zeus ha cumplido lo que tú le pediste: que los aqueos fueran acorralados junto a los navío, y padecieran vergonzosos desastres.

- Exhalando profundos suspiros, contestó Aquiles, el de los pies ligeros: ¡Madre mía! El Olímpico, efectivamente, lo ha cumplido, pero ¿qué placer puede producirme, habiendo muerto Patroclo, el fiel amigo a quien apreciaba sobre todos los compañeros y tanto como a mi propia cabeza? Lo he perdido, y Héctor, después de matarlo, le despojó de las armas prodigiosas, admirables, magníficas, que los dioses regalaron a Peleo, como espléndido presente, el día en que te colocaron en el tálamo de un hombre mortal. Ojalá hubieras seguido habitando en el mar con las inmortales ninfas, y Peleo hubiese tomado esposa mortal. Mas no sucedió así, para que sea inmenso el dolor de tu alma cuando muera tu hijo, a quien ya no recibirás en tu casa, de vuelta de Troya; pues mi ánimo no me incita a vivir, ni a permanecer entre los hombres, si Héctor no pierde la vida, atravesado por mi lanza, y recibe de este modo la condigna pena por la muerte de Patroclo.

- Respondióle Tetis, derramando lágrimas: — Breve será tu existencia, a juzgar por lo que dices; pues la muerte te aguarda así que Héctor perezca.

- Contestó muy afligido Aquiles, el de los pies ligeros: — Muera yo en el acto, ya que no pude socorrer al amigo cuando le mataron: ha perecido lejos de su país y sin tenerme al lado para que le librara de la desgracia. Ahora, puesto que no he de volver a la patria, ni he salvado a Patroclo, ni a los muchos amigos que murieron a manos del divino Héctor, permanezco en las naves cual inútil peso de la tierra……... Iré a buscar al matador del amigo querido, a Héctor; y sufriré la muerte cuando lo dispongan Zeus y los demás dioses inmortales……….. más ahora ganaré gloria, fama y haré que algunas de las matronas troyanas, de profundo seno, den fuertes suspiros y con ambas manos se enjuguen las lágrimas de sus tiernas mejillas. Conozcan que hace días que me abstengo de combatir. Y tú, aunque me ames, no me prohíbas que pelee, pues no lograrás persuadirme.

Tetis le da la razón a su hijo y le pide que no luche hasta su regreso. Irá a pedirle a Hefesto que le haga nuevas armas.
Tetis, derramando lágrimas: - ¡Hefesto! ¿Hay alguna entre las diosas del Olimpo que haya sufrido en su ánimo tantos y tan graves pesares como a mí me ha enviado el Crónida Zeus?.......................... Y yo vengo a abrazar tus rodillas por si quieres dar a mi hijo, cuya vida ha de ser breve, escudo, casco, hermosas grebas ajustadas con broches, y coraza; pues las armas que tenía las perdió su fiel amigo al morir a manos de los troyanos, y Aquiles yace en tierra con el corazón afligido.

Tetis está aceptando por primera vez el destino de su hijo.
Cuando por fin Aquiles da muerte a Héctor, arrastra su cuerpo atado a su carro en torno a los muros de Troya, sin permitirle ritos funerales. Sólo cuando Príamo, el padre del difunto y rey de Troya, vino en secreto a entrevistarse con Aquiles, éste le devolvió el cuerpo del héroe, en uno de los pasajes más emotivos de la Ilíada. Allí una vez más, Aquiles muestra que sabe escuchar, que comprende el dolor de haber perdido un ser muy querido y que la venganza puede ceder, ante el pedido desgarrador de un padre que necesita honrar a su hijo con merecidos funerales.

2.4 LA MUERTE DEL HEROE


Anfora del Louvre donde Neptólemo mata a Príamo

Finalmente, Paris, hijo de Príamo, con la ayuda del dios Apolo, hirió a Aquiles con una flecha en su único punto vulnerable, el talón, muriendo éste de dicha herida.

En su glorioso funeral, junto a la pira donde ardió su cadáver, los griegos sacrificaron a Políxena, la hija menor de Príamo y realizaron juegos atléticos en su honor. Después de su muerte hubo una disputa por su armadura, y se decidió otorgarla al más bravo de los griegos, Odiseo, la representación de la inteligencia astuta, será el nuevo portador.
A su vez Tetis, según algunas versiones, consiguió la inmortalidad de su hijo en el Olimpo, conduciéndolo a la isla de Leuca, la región luminosa que forma contraste con el oscuro Hades. En dicha isla, situada en la desembocadura del Ister (Danubio), vivía acompañado de otros héroes y diosas en medio de la mayor felicidad; la isla estaba considerada como un segundo Eliseo. También tenía un templo en Elis y otro en Esparta. Algunos autores narran que Tetis guardó sus cenizas en una urna de oro, levantó un monumento en su memoria e instituyó unas fiestas conmemorativas.

Aunque Tetis aparece sólo al principio y al final de la Ilíada, estando ausente en casi todo el resto de la obra, resulta un personaje sorprendentemente poderoso y casi omnisciente cuando aparece. Es capaz de doblegar fácilmente la voluntad de Zeus, y de disponer para sus fines de todas las forjas de Hefesto. Su profecía sobre el destino de Aquiles indica un grado de precognición del que no disponían la mayoría de los demás dioses en la épica.

La figura de Aquiles ha llegado a ser, en todas las lenguas y durante el transcurso de la historia de la humanidad, la viva personificación del valor.

Una vez muerto Aquiles, Tetis se encargó de su nieto Neoptólemo quien será quien mate a Príamo y recibirá a la princesa Andrómana como premio cuando finalice la guerra de Troya y fruto de esa unión nació un hijo llamado Moloso.

A modo de resumen se puede decir que Tetis fue una madre contenedora y amorosa que en principio quiso cambiar la condición de su hijo para borrar las características de su padre, no elegido por ella, pero que luego acepta el destino de Aquiles y está presente como madre al lado de su hijo en muchas situaciones relevantes, sabiendo crear un vínculo basado en la confianza mutua. Aquiles nunca dudó en pedir ayuda a su madre y compartir con ella sus sentimientos más profundos.



3. OLIMPIA DE EPIRO (375-315 AC)



Olimpia era hija de Neoptólemo, rey de Molosia. Aquiles y Heracles son los modelos que aparecen asociados con mayor frecuencia a la figura de Alejandro, por estar asociadas al macedonio de forma directa a través de los respectivos linajes de sus padres, puesto que Filipo era un Heráclida y Olimpia, al formar parte de la casa real del Epiro, establecía un parentesco directo con Moloso (Borja Antela-Bernárdez 2007). Actualmente esa región se corresponde con el territorio de Albania, situada al noroeste de Grecia.
Olimpia nació en la principal ciudad de la región de Epiro, Dodona, donde estaba uno de los santuarios más antiguos del mundo, el otro era el de Siwa en el desierto de Egipto. Según nos cuenta la mitología, cuando Zeus vence a su padre Cronos, suelta dos palomas una de las cuales se posa en Dodona y la otra sobre una palmera en el desierto de Siwa. Desde entonces, en aquellos dos lugares, podía escucharse la voz de Zeus. Epiro limitaba al norte con Macedonia.

Anfiteatro de Dodona

Macedonia a la muerte de Filipo II

No se conservan muchos escritos sobre la vida de Olimpia. Los historiadores han tenido que entresacar de los pocos fragmentos que han llegado a sus manos. Pero sí hay una leyenda difundida por sus enemigos, sobre todo por el mayor de todos que fue Casandro quien dijo que era una mujer violenta, neurótica y supersticiosa. Y también se sabe que bajo su mandato fueron asesinados varios personajes; pero los historiadores afirman que este hecho no debe considerarse como algo insólito y propio de una loca asesina, sino como producto de una época y unas costumbres. Olimpia hizo lo que otros reyes de su momento, es decir llevar una política de eliminación de posibles rivales, sólo que esa conducta no era propia de una mujer.

3.1 INFACNCIA Y JUVENTUD

Desde muy pequeña quedó huérfana de padre y madre y vivió bajo la tutela de su tío Arribas, que pasó a ser el rey de Molosia. Fue su tío quien arregló su matrimonio con Filipo II de Macedonia, para enlazar la amistad y tener buenas relaciones con este país. Olimpia tenía 19 años cuando se casó y Filipo 26. Su nombre de soltera fue Políxena en honor a una de las hijas del rey de Troya, Príamo con su amada esposa Hécuba.
El encuentro entre los futuros esposos se dio en el marco de festividades religiosas. Ambos eran asiduos concurrentes de sitios divinos. En la ladera septentrional del monte Olimpo, que pertenencia a Macedonia, la tradición situaba la residencia de las musas y la tumba de Orfeo, el dios músico, cuyos misterios constituyeron una de las más prestigiosas iniciaciones en la antigüedad. Los misterios órficos eran donde más comúnmente se iniciaban los macedonios. Allí también estaba la ciudad de Heracleon, ciudad de Heracles, antepasado junto con Dionisio, de los reyes macedonios.

En el año 356 a.C. Filipo acudió a la isla de Samotracia, frente a Turquía, sede de los Misterios de los cabirios, adoradores de Hefestos y fue iniciado. En esa ceremonia y en ese embriagador escenario, iluminado por las hogueras sacras y animado por la vibración febril de tambores y liras, el monarca quedó fascinado por una joven de salvaje belleza que danzaba frenéticamente, con su cuerpo envuelto en serpientes. Esta bacante ritual era Polixena de Epiro, tierra que oficiaba un antiguo culto tracio al dios mistérico Sabazio, ya asimilado por Dionisos, y que era célebre por el oráculo de Dodona. La princesa Polixena también veneraba a Zeus-Amón, fusión del dios supremo del Olimpo griego, con el del antiguo Egipto. Una primera y fundamental característica de Olimpia era su misticismo y adhesión a los cultos rituales.
Se puso luego el nombre de Myrtale (en honor al mirto planta usada en el culto a Afrodita) cuando se casa, y Olimpia (morada de los dioses) el mismo día del nacimiento de su hijo Alejandro. Fue la primera esposa en rango de Filipo, quien nunca separó las cuestiones estratégicas de estado de los asuntos amorosos. Años más tarde, volvería a cambiar su nombre por el de Estratonice (una forma de la diosa Afrodita) en defensa de legitimidad de su nieto Alejandro IV –hijo de Alejandro y la princesa afgana Roxana– como heredero del trono.

3.2. MATRIMONIO Y DESCENDENCIA

Tuvo con Filipo de Macedonia habitando en el palacio de Pella, dos hijos: Alejandro (356 A.C) y Cleopatra de Macedonia (353 AC). Ella misma sostuvo que Alejandro no era hijo de Filipo, sino del propio Zeus-Amón, encarnado en una serpiente que se había deslizado en su lecho. También inculcó esta firme convicción en su hijo. La serpiente sagrada enlazaba con su antepasado Aquiles, nombre que proviene del término echis y significa serpiente. También se dice que al quedar embarazada de Alejandro, Olimpia soñó que el rayo de Zeus –zig zag evocador de la serpiente– la abrasaba antes de extenderse y envolver la Tierra.
Consultado al oráculo de Dodona, la respuesta resumida fue: “significa que el hijo que nazca de ti descenderá de la estirpe de Zeus, en tu seno se ha mezclado la sangre de un dios con la sangre de un hombre. Cuando la naturaleza de tu hijo se manifieste en su plenitud, prepárate para todo, hagas lo que hagas, no conseguirás impedir que se cumpla su destino”.


Ruinas arqueológicas de Pella

La serpiente no es un animal insignificante en el mundo antiguo. Para comenzar hay que decir que es un animal ambivalente que en principio se asocia muy a menudo con la muerte. Según Ana María Vázquez Hoys (1981) esto puede deberse a la atracción que sentían estos animales hacia las tumbas en busca de las libaciones, miel y leche, que se le dejaban a los muertos. Pero también representa un animal de la tierra, que renace en primavera con una nueva piel y por lo tanto puede asociarse a los ciclos de vida-muerte-resurrección. Más adelante, valorando la tarea de comer los roedores que dañaban a las cosechas, se asoció a las serpientes con la salud y el dios Esculapio es representado portando una serpiente totalmente inofensiva para los humanos (Elaphe longissima, también llamada serpiente de pollo ó serpiente de árbol). Es una animal siempre presente en las profecías, arriba de un antiguo templo de la serpiente Pyton, se construyó el oráculo de Delfos donde la pitonisa podía comunicarse con el mundo de los muertos y con el de los dioses. Al ser un animal profético, su presencia en los sueños es de significativa importancia.
El alumbramiento de su primer hijo se produjo a medianoche. En la víspera, dos águilas se habían posado sobre el tejado de la habitación de Olimpia y, cuando ella dio a luz, la tempestad estalló con profusión de truenos y relámpagos sobre la tierra. Aquella misma noche se incendió el templo de Artemisa en Éfeso, un signo que los adivinos de Filipo interpretaron como el anuncio del advenimiento de un niño con corazón de león cuya antorcha incendiaría todo Oriente.
Según P. Cartledge (2007) el vínculo afectivo que lo unió a su madre constituye uno de los grandes misterios de su vida que aún quedan por resolver. Sin embargo nadie duda de que durante su infancia, debe haber sufrido las eternas discusiones de sus padres, quienes no supieron o no pudieron crear un ambiente relajado y sin hostilidades.
Con toda probabilidad Alejandro todavía era muy pequeño cuando ella le dio a entender que Filipo no era su padre. Olimpia estaba convencida que la gloria iba a alcanzar a su hijo y que el mundo lo recordaría por siempre. Su forma de estimularlo fue recordándole su origen divino y sus ancestros, siempre ligando el honor y el poder a cuestiones místicas y de origen divino. También lo estimuló en su formación artística, sobre todo la música. Su padre, criticaba que no se le inculcara el sufrimiento que siempre acompaña a los héroes mitológicos y además temía a la figura de Olimpia siempre rodeada de numerosas serpientes.
Olimpia fue una mujer de gran capacidad e inteligencia, cuyo juicio quedaba totalmente nublado por sus emociones; fue visionaria y orgiástica y mantuvo a su alrededor las serpientes domesticadas del culto tracio primitivo. Es posible además, que sufriera alucinaciones autoinducidas.
El palacio de Macedonia recibía griegos y persas exiliados y contrataba numerosos artistas distinguidos de Grecia, como músicos, pintores y escultores. Píndaro, Hipócrates, Timoteo, Agatón, son algunos ejemplos. Los palacios y casas palaciegas eran famosos por su bella y su opulenta arquitectura. También solían visitar la corte poetas como Sófocles y Eurípides quien se dice escribió allí “Las bacantes”, por quedar impactado de la adoración del dios Dionisios.
Alejandro además de vivir en una ciudad cosmopolita, tuvo una crianza con varios tutores en un comienzo elegidos por su madre: Leónidas pariente de Olimpia y Lisímaco fueron importantes maestros. En estos primeros años comenzó su atracción por la música y la poesía. Además fue instruído en la caza que era una actividad central de la vida en Macedonia.
A los doce años su padre recibió como regalo un valioso caballo muy brioso que nadie logró montar y ante el pedido de su hijo Filipo dejó que el joven lo intentase. Alejandro, al observar que el caballo temía a su propia sombra, lo paró de frente al sol, lo calmó con caricias y logró montarlo, causando la alegría y sorpresa de todos los presentes. Se dice que Filipo predijo en ese momento que Macedonia sería muy pequeña para contener a semejante príncipe. Bucéfalo sería el caballo que lo acompañaría hasta la India y que daría el nombre a una ciudad.
Tratando de contrarrestar la educación y la influencia dada por su madre, Filipo buscó un maestro para su hijo y escogió al mejor discípulo de Platón: Aristóteles. Le enseñó a escribir griego, hebreo, babilonio y latín. Le enseñó la naturaleza del mar y de los vientos, le explicó el recorrido de las estrellas, las revoluciones del firmamento. Le enseñó justicia y retórica y lo previno contra las mujeres libertinas. Incluso algunos van más allá y dicen que le recomendó que si buscaba descendencia obviamente necesitaba del afecto de una mujer, pero si quería amor para toda la vida, buscase a un compañero

3.3. DESENCUENTROS DE ALEJANDRO CON SU PADRE.

En el año 337 a.c Filipo II a los 45 años se casó con Eurídice, una plebeya macedonia sobrina de Atalo, uno de los generales de la infantería macedonia. Un primer aspecto a tener en cuenta es que este casamiento significaba una rareza para la tradición macedonia al incorporar una plebeya como esposa legítima del rey. Se dice que Filipo se enamoró perdidamente de esta joven que en realidad se llamaba Cleopatra y cambió su nombre a pedido de su esposo al momento de casarse por Eurídice que había sido la madre de Filipo, la reina madre que custodiaba a las esposas de su hijo, lugar que hasta ese momento ocupaba Olimpia. Ese hecho que parece menor, seguramente también lastimó a Olimpia.
La boda fue motivo de un violento choque entre padre e hijo cuando Atalo, el tío de la novia, brindó porque el nuevo matrimonio diera un heredero legítimo al trono. Alejandro no toleró tal insulto, tiró su copa al rostro de Atalo y la reyerta resultó en que Filipo enfurecido e igualmente ebrio, se dirigió hacia su hijo y desenfundando su espada para atacarlo, tropezó y cayó al suelo. Alejandro, dolido por sentir que su padre se había puesto del lado de Atalo, exclamó: “He ahí al hombre que pretende pasar de Europa al Asia, y no puede ir de una litera a la otra sin caerse.”

Este hecho determinó el odio irreversible de Olimpia quien acusó a Filipo de querer matar a su hijo y el destierro de Alejandro junto a su madre a Epiro. De esta manera pasó de ser reina a ser sólo madre de Alejandro. Olimpia se exilió voluntariamente en Epiro, su región natal y se hizo cargo de la tutela de su hermano menor Alejandro. Permanentemente intentó separar a su hijo de su padre quien buscó una reconciliación, y terminó por admitir de nuevo a su hijo en la corte, un tiempo más tarde. Su madre permaneció en Dodona.
En el 336 a.C. Filipo ya es padre de un niño que le ha dado Eurídice. Esta cuestión obviamente alteraba radicalmente la autoridad de Olimpia y según su parecer ponía en peligro la sucesión del trono a favor de su hijo Alejandro. Cuando Olimpia sentía perder su autoridad de 20 años, algo más se suma a su desesperación. Filipo entrega a su hija Cleopatra en matrimonio a su tío, el joven rey de Epiro y con esto ratifica el acuerdo entre los dos reinos vecinos, sin la necesaria relación suya con Olimpia.
Filipo se siente muy seguro de sus conquistas y acuerdos, se había convertido en el primer rey que controlaba las ciudades de la península griega y ahora pretendía marchar juntos a luchar contra los persas. El Consejo Griego lo había elegido comandante supremo y la boda de su hija sería el momento donde los griegos podrían visualizar la relación libre y amorosa del tirano con su pueblo y borrar la imagen de semibárbaros que tenían de los macedonios.

3.4. ASESINATO DE FILIPO ¿OLIMPIA INSTIGADORA?

La boda se convertiría en un gigante acto propagandístico para resaltar la figura de Filipo. Los griegos sólo sabían con certeza que Macedonia era la tierra de los montes de abetos blancos y donde los caballos se criaban en libertad y donde sus reyes nunca disfrutaban de una muerte pacífica. Se organizaron grandes fiestas en Egas (primera capital de la antigua Macedonia), desde el amanecer avanzaban en procesión solemne las estatuas de los doce dioses olímpicos sentados en tronos lujosos muy adornados. Una estatua hacía la número trece: era la del gran Filipo. Hubo un gran banquete y a continuación todos se dirigieron al teatro para terminar allí el agasajo. Llegó Filipo que se había vestido de blanco para la ocasión y cuando se disponía a entrar en el recinto sin guardaespaldas, resaltando ante los diplomáticos griegos ahí presentes su cercanía al pueblo, se le abalanzó un joven noble macedonio, uno de sus guardias, con una corta daga celta y le hirió en un costado, matándolo al instante. El asesino es Pausanias, intentó escapar y alcanzar a sus compañeros en la conspiración, que le esperaban con caballos en la entrada de Egas. Fue perseguido por tres guardaespaldas de Filipo y murió a sus manos.
Varias hipótesis intentaron explicar el hecho, desde cuestiones amorosas, hasta geopolíticas al culparse a los persas y a su rey Darío de ser los autores del asesinato. Muchos relacionaron esta muerte con su ex esposa. Con esta boda y el nacimiento de un hijo varón de una mujer macedonia, desparecieron las dos razones que tenía Olimpia para ser respetada por su marido: madre del príncipe heredero de la corona y princesa del reino de Epiro. Por lo tanto las sospechas tenían un fuerte basamento, Olimpia había sido repudiada por su esposo y ya nada garantizaba su condición de reina de Macedonia. De todas formas, nunca pudo probarse tal acusación. Ante la muerte de Filipo, Alejandro es coronado rey, y Eurídice y su niño son asesinados por orden de Olimpia, hecho que fue muy reprochado por Alejandro, y unos meses más tarde igual suerte corre Atalo, el tío de Eurídice.
Según Robin Lane Fox (2007) está claro que Olimpia es una mujer de sentimientos salvajes, que no tiene escrúpulos en mandar a asesinar a los rivales que la amenazan en el seno de su familia.




3.5. EXPEDICION DE ALEJANDRO. NUNCA MÁS VOLVERA A VER A SU MADRE.

Ambos padres incidieron en el respeto y emulación de los héroes mitológicos como medio para lograr sus hazañas. Según Borja Antela-Bernárdez (2007) “Alejandro parece pretender rivalizar con estos mitos por medio de sus propias hazañas. En cuanto al método empleado para ello, podemos observar en Alejandro una asimilación paulatina y gradual de los atributos de ciertos personajes mitológicos a su persona a lo largo de su campaña. El resultado de todo ello permitirá al joven rey macedonio afirmar la legitimidad de sus actos, y con ello justificar su poder, al seguir los pasos de los mitos.
Alejandro parte para la conquista de Oriente, a los 25 años gobernará un territorio de más de 3 millones de km2 y nunca más se verán las caras. Su héroe a imitar desde muy temprana edad fue Aquiles, el más brillante de los guerreros, el símbolo de la identidad griega de la lucha contra los bárbaros. Es cierto que si pretendía conquistar Persia, el mayor referente mítico para tal empresa era la guerra de Troya y dentro de ella el mejor de los aqueos. Además hasta por una razón de edad, la asimilación es lógica, tenía sólo 18 cuando es nombrado rey de Macedonia y algo menos de 20 años cuando emprende su conquista. Los héroes griegos solía ser representados, con excepción de Aquiles, como hombres maduros y barbados. Alejandro rompiendo las reglas tradicionales siempre aparecerá imberbe y joven. Además esta asimilación sería indudablemente bien vista por el contingente heleno.
Más adelante parece que prevalece otro héroe mítico: Heracles. Es el héroe vinculado a la casa real de Macedonia, con lo cual tendría la aprobación y el agrado del regimiento macedonio. Es además, portador de atributos y hazañas más ligadas al progreso de la humanidad. Por otro lado, su ascensión al olimpo como un dios, es una imagen alentadora para los hombres portadores de rasgos especiales como es el caso de Alejandro. El momento clave es su visita al oráculo de Siwah donde ratifica su paternidad divina y comienza su carrera por ir más allá de los territorios alcanzados por Heracles.


Alejandro como faraón ante el dios Amón. Templo de Luxor, Egipto

Algunos historiadores relacionan la ida al Asia remota y a la India con la asimilación y superación de las aventuras míticas de Heracles y Dioniso respectivamente (Borja Antela-Bernárdez. 2007). En realidad la llegada a la India no sería para reconfortar a los griegos, habiendo ya conquistado Persia. Satisfechos los griegos, puede suponerse que Alejandro está imitando conquistas pertenecientes al mundo de los dioses. El inicio de la asimilación con Dioniso se produce con la quema del palacio de Persépolis, residencia de Jerjes, movidos todos por una especio de delirio báquicao. La conquista y el trabajo laborioso representados por Heracles deja paso al desenfreno en concordancia con todo el ejército macedonio, revelando la importancia de este dios para las tierras macedonias. El culto dionisíaco en estas tierras ha sido ampliamente demostrado y puede verse en las tumbas de Vergina.
En definitiva, tanto Aquiles, como Heracles y Dioniso tienen un sustento firme en Macedonia. Incluso su deseo de ir a Arabia, lugar donde se adoraban sólo a dos dioses Zeus y Dioniso, parece demostrar según algunos autores, su vocación por constituirse en una tercera divinidad. Dioniso es el dios extranjero que a veces ha de imponer su divinidad por medios extremos. La epifanía dionisiaca está marcada por el carácter de extranjero del dios, de divinidad no reconocida que viene de Oriente, al igual que Alejandro que retorna de la India. Dioniso es ante todo un dios que se ve tratado como simple mortal y acusado de impostura. Por tanto, uno de los grandes atractivos de este dios para Alejandro resulta del valor de Dioniso como referente ya no de la negación de su divinidad, sino de la destrucción que surge como castigo para aquellos que no aceptan la naturaleza sobrenatural, divina de ambos. En Tebas el dios no fue reconocido y Alejandro tampoco, ambos lo hicieron por la fuerza, Alejandro incendiando totalmente la ciudad. Ambos fueron más complacientes con Atenas, donde también hubo resistencias. Cuando vuelve de la India se ve un Alejandro más claramente Dionisíaco, menos racional, más intempestivo, más propenso a comportamientos extremos.

A partir de la expedición de su hijo, la vida de Olimpia se convierte en intrigas políticas y asesinatos. A pesar de estas turbulencias, parece ser que fue la época mejor de su vida pues se sentía importante como regente de Macedonia, juntamente con Antípatro. Mantuvo numerosa correspondencia con su hijo siempre inculcándole el temor por una posible traición de sus colaboradores y quejándose por la relación de Antípatro que la molestaba en su gestión. Alguna vez Alejandro se quejó del caro alquiler que pretendía cobrarle su madre por llevarlo nueve meses en su vientre.
Alejandro viajó acompañado de topógrafos, naturalistas, arquitectos, médicos, y demás colaboradores. Pero algo lo acompañaba cada noche, un ejemplar de La Iliada debajo de su almohada. Se dice que lo recitaba de memoria. También tenia consigo las obras de Eurípides y Sófocles.
En el año 328, en Babilonia, Alejandro se casa con la princesa Roxana – hija de un príncipe bactriano, Oxiartes- aceptando y adoptando también, costumbres sociales de Oriente Medio y ella le dará un hijo que nació muy poco tiempo antes de su muerte, Alejandro IV.

Algunas de sus acciones en la conquista de Oriente:

 En la amplísima mayoría de las ciudades conquistadas, los habitantes no son sometidas como esclavos, sino sumados al ejército y las costumbres e incluso autoridades que estaban son respetadas por Alejandro.
 Extendió la cultura helenística tanto como pudo fundando ciudades como Alejandría con la Biblioteca y el Museo como baluartes principales.
 Al igual que Filipo, sintió gran admiración por Atenas y la consideraba la cuna del acervo de su u civilización.
 Antes de cada batalla, alienta la tropa infundiéndoles valor y recordando permanentemente el objetivo de la lucha y el protagonismo de hombres libres en búsqueda de la derrota de una cultura esclavizante.
 Cuando termina la batalla del Gránico, da sepultura a los caídos, exime del pago de impuestos a los familiares de los muertos, visita personalmente a los herido y mantiene conversaciones donde los alienta a que cuenten su heroicidad y envía a Atenas 3000 armaduras persas al templo de Atenea. Muestra su generosidad y humanidad para con su ejército y expone ante Atenas su gran acción guerrera.
 Cuando triunfa en la batalla de Iso, logrando algo tan impensado como la huida del rey Darío, da un tratamiento inesperado a los miembros de la corte imperial, toma como madre adoptiva a la emperatriz-madre Sisigambis, (a pedido de ella por la traición y abandono de su hijo a toda la corte que acompañaba al ejército en sus batallas y formaba un escudo protector para impedir el retroceso de las tropas) y las princesas, entre ellas Estatira, su futura esposa, son respetadas como tal. Ante la muerte de Alejandro, Sisigambis ayunó hasta su muerte, que le sobrevino al cabo de 5 días, llorando la pérdida del hombre cuya caballerosidad había admirado desde su captura. Cuando Darío es asesinado por uno de sus sátrapas, lo honra con funerales de estado y persigue y mata al asesino por traición.
 Fomentó la unión matrimonial entre gentes de diferentes culturas, persas y macedonios con la intención de formar una civilización más poderosa.
 Respetó las cuestiones religiosas de los pueblos conquistados
 Acudió al santuario de Siwa, adonde habían ido Perseo y Heracles, para averiguar sobre su origen, los sacerdotes le revelaron que era hijo de Amón-Ra, y lo nombraron “soberano del universo”, invencible e “hijo favorito de los dioses”. El oasis de Siwa se encuentra a las puertas del gran Mar de arena, en el desierto líbico. Era famoso por su oráculo de Ammon, culto que había sido propagado en Grecia por el poeta Píndaro.
 Mostró al mundo heleno, siempre pensador de que fuera de sus tierras todo era despreciable, que había otros mundos de los cuales se podía aprender. Posibilidad de universalismo.

Alejandro muere al retornar a Babilonia en junio del 323 AC unos días antes de cumplir los 33 años. Su muerte está cargada de intrigas y la causa de la misma aún está en el campo de las hipótesis. Envenenamiento, paludismo, fiebre, exceso de sedantes, todo está en el terreno de lo posible. No hay nada más difícil que comprender a Alejandro después de la muerte de Efestión. No hay dudas de que quedó destrozado psicológicamente. Al igual que Aquiles deseaba tributar a su amigo los honores adecuados, para garantizar su prestigio público y proporcionarle consuelo al difunto. Su propia muerte ocurre 8 meses después.
La relación con su madre durante su infancia y su profunda y arraigada convicción del origen divino de este niño, es muy posible que hayan forjado el camino que transcurrió durante su vida.

3.6 MUERTE DE ALEJANDRO

Ante su muerte, Roxana mandó a buscar a la segunda esposa de Alejandro, la hija de Darío, Estatira y la envenenó.

Cuando Antípatro murió de viejo, Olimpia no tardó en enfrentarse con su hijo Casandro. Mandó a asesinar el rey Arrideo, hemanastro de Alejandro y débil mental y a un centenar de familiares y amigos de Casandro. Casandro, el eterno rival de Olimpia, sublevó a parte del pueblo contra ella y finalmente la hizo ejecutar, murió Olimpia en el año 315 a. C. Primero intentó que los soldados macedonios la matasen, pero se negaron alegando que ellos no matarían nunca a la madre de su mítico jefe Alejandro. Después de este fracaso pretendió ganar terreno con la difamación y la calumnia hacia Alejandro. Pero los macedonios no estaban de acuerdo con este comportamiento y comenzaron a retirarle su apoyo. El recuerdo del gran Alejandro pesaba todavía mucho. Fue entonces cuando Casandro urdió toda una trama: acudió a los parientes de Eurídice, que estaban todos en contra de ésta. Y así con la ayuda de unos parientes despechados y enemistados, Casandro consiguió la muerte de Olimpia, su gran enemiga. El hijo de Alejandro Magno y su madre Roxana también serían asesinados por Casandro en el 310 AC

4. ALGUNAS CARACTERÍSTICAS COMUNES EN LAS MADRES:

• Ninguna de las dos se mantiene en su mundo natal: Tetis no se casa con ningún dios marino y Olimpia debe emigrar de su tierra natal Epiro. Debido a esto, son siempre vistas como extrañas y se desconfía de ellas en muchas ocasiones.

• No es difícil entender la actitud posesiva de estas madres que no dudaron nunca de su aporte divino al hijo venidero. Tetis era una diosa que fue obligada a casarse con un mortal y Olimpia estaba convencida de su ascendencia divina y su parentesco con Aquiles, por lo tanto, lo mejor de sus hijos sin lugar a dudas, vendría dado por la sangre materna. Seguramente ni Tetis ni Olimpia dirían “nuestro hijo” sino “mi hijo”.

• Son madres que sobreviven a sus hijos, lógicamente vinculado y como consecuencia del concepto de la muerte heroica ya desarrollado

• Cuidan de sus nietos cuando sus hijos ya no están.

• No se casaron con el hombre elegido.

• Los matrimonios en algún temprano momento, se disuelven.

• La cuestión religiosa está muy presente en sus vidas.

• Cuando sus hijos parten para la conquista, saben que van hacia la gloria y hacia la muerte


5. ALGUNAS DIFERENCIAS ENTRE LAS MADRES

1. Tetis rechaza violentamente la pretensión de su futuro esposo por poseerla. Olimpia no.

2. Tetis es una Ninfa marina por lo tanto relacionada con el agua. Esta cuestión se ve por ejemplo en su don de las transformaciones permanentes y el poder fluir sin obstáculos. Olimpia tiene una extraña y exagerada relación con las serpientes y por ende con el mundo ctónico.

3. En la relación de Tetis y Aquiles pareciera que cada uno sabe lo que el otro espera de sí mismo. Es una relación donde las cuestiones están explicitadas y conforman un vínculo fuerte, sincero, basado en la confianza.

4. Olimpia y Alejandro tienen una relación más basada en la autoridad de la madre y sus deseos de venganza del padre. Alejandro nunca logra satisfacer los deseos de Olimpia quien lo carga de necesidades no satisfechas por ella, de dudas, brindándole una infancia seguramente dolorosa. No parece ser la confianza uno de los atributos de esa relación. "La Gorgona", la imagen misma de la muerte, era el apodo de Olimpia dicho por su hijo. Alejandro comentó alguna vez: "es demasiado caro el alquiler que mi madre quiere cobrarme por haberme llevado en su vientre nueve meses".

5. Tetis acude en auxilio y defensa de su hijo en repetidas ocasiones. Olimpia nunca más vio a su hijo luego de que este partiera para conquistar el Imperio Persa. Si bien mantenían correspondencia, los escritos de Olimpia podrían resumirse en reclamos sobre su mala situación y en consejos para infundirle desconfianza a su hijo respecto de sus colaboradores.

6. BIBLIOGRAFÍA

Manuel F Galiano, Francisco R. Adrados, José S. Lasso de la Vega. 1986. El concepto del hombre en la Antigua Grecia. Ed. Coloquio. Madrid, España. 126 pp.

Borja Antela-Bernárdez. 2007. Alejandro Magno o la demostración de la divinidad. Faventia 29/1, 89-103.

Bueno, Gustavo. 2004. Proyecto para una trituración
de la Idea general de Solidaridad. El Catoblepas N° 26.

Gonzalo Marquez Cristo. La lección del silencio. 2007. LETRALIA, Tierra de Letras. Año XII. N 170. Cagua. Venezuela.

Hesíodo. Teogonía y Trabajos y días. Escudo Certamen. Ed Losada. Buenos Aires. 173 pp.

Jean-Pierre Vernant. 2008. Atravesar fronteras. Entre mito y política II. Fondo de Cultura Económica.194 pp.

Robin Lane Fox.2007. Alejandro Magno. Conquistador del mundo. Editorial Acantilado. Barcelona, España. 956 pp.

Paul Cartledge. 2007. Alejandro Magno. La búsqueda de un pasado desconocido. Ariel Biografías y memorias. Barcelona, España 395 pp.

Nicholas Hammond. 2004. El genio de Alejandro Magno. Editorial Vergara, Barcelona, España.284 pp.

Arriano. 1982. Anábasis de Alejandro Magno. Libros I-III. Biblioteca Clásica Gredos, Madrid, España.

Arriano. 2001. Anábasis de Alejandro Magno. Libros IV-VIII India. Biblioteca Clásica Gredos, Madrid, España.

Alexandros. El hijo del sueño.1999. Valerio Máximo Manfresi.Barcelona, España.308 pp.

Ana María Vázquez Hoys. 2005. OLIMPIA DE ÉPIRO (375- 315 a.C.) ESPOSA Y MADRE DE DIOSES. Revista de arqueología, ISSN 0212-0062, Año nº 26, Nº 289. pp: 37-45.

Ana María Vázquez Hoys. 2005. OLIMPIA DE ÉPIRO (375- 315 a.C.) Su realidad histórica. Revista de arqueología, ISSN 0212-0062, Año nº 26, Nº 290 pp:33-39.

Ana María Vázquez Hoys LA SERPIENTE EN EL MUNDO ANTIGUO. Boletín de la Asociación de Amigos de la Arqueología nº14, Madrid, Diciembre 1981, pp.33-39(Depósito Legal M-24.361-1974, I.S.S.N.-4.741)

Chirinos, Juan Carlos. 2005. La reina de los cuatro nombres. ISBN: 978-84-96511-09-5. Madrid, España.

Chirinos, Juan Carlos Alejandro Magno. 2004. El vivo anhelo de conocer. Grupo Editorial Norma, Bogotá. Colombia. 204 p. ISBN: 958-04-7986-0.





Leer más...