lunes, 16 de febrero de 2009

LA COMIDA,LA RELIGIÓN Y EL SACRIFICIO




El festín de los dioses. Giovanni Bellini (1430-1516)

Tanto en las religiones mistéricas de la Antigua Grecia, el dionisismo, el orfismo, el pitagorismo, como en las corrientes filosóficas que reaccionaron contra el orden y las ideas establecidas de las ciudades, la forma de comer distinto es una manera de pertenecer a un grupo determinado y de rechazar un sistema social.
También en el cristianismo, las comidas de Jesús tenían un enorme significado porque violaban casi todas estas normas. Jesús comía con personas con las que un buen judío no debía hacerlo. Además declaraba que todos los alimentos eran puros, y para colmo no observaba el ayuno ni quería que sus discípulos lo hicieran (Mc. 2,18-22). Esto lo hacía para romper las fronteras que separan a los puros de los impuros.
El orfismo, alteró el reparto inicial de prometeo, no respetó los tabúes en torno del sacrifico y los titanes se comieron a Dionisos de una manera no habitual.
Como señala Nono, no cabe duda que la forma en que lo hicieron fue un sacrificio ritual, usando para el crimen del niño un cuchillo sacrificial.
Detienne, en su libro La muerte de Dionisos, analiza la forma de comer en el contexto cultural griego y el significado del sacrificio ritual en los órficos y su modo de romper con el esquema de comunicación tradicional entre los hombres y los dioses a través del mito de Prometeo, el astuto Titán que tantos dolores de cabeza le provocó a Zeus, el señor del Olimpo.
La intención de este artículo es mostrar la importancia de la comida y su cocción en el sacrificio ritual, mediante la relación de mitos entre sí y con el sistema cultural dominante.


Prometeo el gran embaucador

Una vez, Prometeo tuvo la osadía de engañar a Zeus, en un tiempo en donde los dioses y los hombres vivían felices compartiendo las delicias de la tierra de donde ambos provenían, unos eran inmortales y otros efímeros, vivían bien pero cada uno debía de tener su ambiente sin violencia porque los dioses eran mucho mas fuertes que los hombres. Entonces Prometeo con esta finalidad, empieza un banquete y corta a un buey por la mitad, según la costumbre, coloca la apetitosa carne envuelta en el gáster (estómago) del animal, de modo que a la vista parecía la peor porción y oculta los huesos debajo de una blanca y apetecible grasa con algunos trocitos de carne por encima. Luego da a elegir a Zeus que finge caer en la trampa y se inclina por el blanco y oliente manjar de la grasa. Oh sorpresa, debajo encuentra los huesos, entonces el muy cabrón decide dar un castigo ejemplar a los hombres y les niega el fuego cuando el reparto del justo árbitro era el siguiente: el aroma de las partes grasas y de los huesos, para los dioses y la parte de carne escondida en el gaster para los hombres, de modo que la forma de comer dividía las razas: los dioses se alimentarían del aroma de los huesos quemados en ofrenda por los hombres; éstos comerían la carne de animales asadas al fuego y los animales, la carne cruda.
Antes del castigo de Zeus los hombres (no había mujeres) obtenían el fuego de las copas de los fresnos; ahora debían obtenerlo ellos por sus propias medios pero no sabían como hacerlo y estaban condenados a comer carne cruda como los animales salvajes.
Prometeo vuelve a desafiar a Zeus y sube sin ser visto al Olimpo para robar el fuego sagrado puesto en un tronquito de hinojo y se los da a los hombres que desde entonces manejan una técnica del fuego, el fuego que se hace frotando piedras y que se extingue o se expande como una bestia voraz. Así el hombre puede comer la carne asada y los animales la carne cruda.
El reparto distingue una raza de dioses que se alimentan del humo de la carne asada, otra de los hombres que comen la carne asada efímera como ellos, y los animales que la mastican cruda.
El castigo de Zeus no se hace esperar: Prometeo es encadenado y los hombres reciben como regalo a Pandora dispensadora de todos los bienes, la primera mujer, divina, de una belleza irresistible, a punto de pecado, con una mente de perra calculadora, pero esto escapa al propósito de este escrito .
Los asuntos del comer y del beber quedaron así: los dioses se alimentan de Néctar y de ambrosía que son el equivalente del vino y del pan de los hombres. De vez en cuando, éstos ofrecen un sacrificio para los dioses que consiste en quemar los huesos y la grasa de un animal y aquellos se deleitan con la ofrenda de aroma de carne o sea que los dioses de Grecia eran carnívoros. Poseidón a veces recibe como ofrenda, el sacrificio de un atún, ¡oliendo el omega 3, tenía menos colesterol que el propio Zeus!
Los hombres gracias al fuego técnico de Prometeo, comen carne asada y los animales carne cruda.
Sin embargo,las relaciones entre los dioses y los hombres fueron cambiando, de la mano de los cambios en el mundo de los efímeros. Así de los palacios con sus reyes a las ciudades y la elección por voto de los gobernantes. Ahora los dioses se agolpan a las puertas de cada nueva ciudad para participar del casting y lograr el puesto de divinidad políada o protector de la ciudad y así poder alcanzar la fama, recibir orgullosos, los honores y sacrificios de los abnegados ciudadanos.
Se consolida la religión oficial en base al reparto de Prometeo, el Titán bueno que no participó de la guerra que libró Zeus contra los titanes de Gea y los dioses olían el aroma de la deliciosa grasa asada.

El sacrifico, la carne y los vegetales

Pero a partir de la consolidación de la revolución prometeica y en consonancia con las nuevas ideas de la ciudad y de la evolución del concepto de thymos a alma y de una culpa heredada, tan original como el pecado, viene una alteración de la relación de los dioses con los hombres, un factor entrópico en el sacrificio y las sectas o nuevos movimientos religiosos comienzan a circular, de la mano tal vez de la evolución de la cultura culinaria, del uso de nuevos alimentos y nuevas formas de cocinar que el imaginario griego promueve en contra de la política oficial. Es el comienzo de las religiones mistéricas donde para entrar es preciso estar iniciado, un rito de iniciación una experiencia en la que se invierten los sacrificios y esto se da en el dionisismo en el orfismo y en los misterios eleusinos y también en las corrientes filosóficas que se desprenden de la trilogía Sócrates, Platón, Aristóteles tales como los cínicos del siglo IV los estoicos y los epicúreos. Pero ya había vandalismos orquestados, como la noche de las Hermas cuando los iconoclastas rompieron las estatuas de Hermes y su falo y su cabeza rodaron por el enrarecido aire ateniense.
Dejando atrás estos hechos aislados como también el reduccionismo ético de los cínicos y el intento de Diógenes Laercio de comer carne cruda, la intención es precisar algunas cuestiones de comida y sacrificio, en el orfismo y el dionisismo.
La primera vez que se cuenta “a Dionisos lo mataron en un rito de sacrificio” es en las Dionisícas donde Nono escribe en su épica que a Dionisos lo mataron los titanes con un cuchillo de sacrificio, primero lo engañaron con juguetes, luego le dieron un espejo y cuando el niño se mira en él queda atrapado en su imagen y ahí los arteros caníbales, pintadas sus caras de yeso, lo matan con el cuchillo y lo descuartizan en 7 pedazos por orden de Hera, la esposa de Zeus celosa de que su marido le haya sido infiel con una mortal, la tebana Sémele, hija del ilegítimo Dionisos. Ella que iba a parir a escondidas de su marido en el Jardín de Flora, tuvo así a Hebe luego de comer la parte interior de la lechuga. Ella que se emperifollaba para seducir a su adúltero marido con perfumes y cremas humectantes, porque hasta las diosas tenían impurezas y la piel seca. Pero esto es otra historia.
Lo cierto es que los titanes asaron a Dionisos, luego lo cocieron y se lo comieron dejando el corazón que fue rescatado por Atenea y entregado a Zeus para el milagro del segundo nacimiento del niño Dios.
Un tabú culinario porque primero se debía asar y luego cocinar la carne. Se asaban los splánchna o vísceras por encima del diafragma según la taxonomía aristotélica, por debajo estaban las entera; luego se cocinaba en el caldero los músculos. El círculo más íntimo comía las splánchna asadas en el espetón y la carne cocida en el caldero, la repartían generosamente entre los habitantes del pueblo. Esto representa el paso del paleolítico al neolítico, de grandes asadores a refinados cocineros del caldero y del uso de especias.
¿Porque los titanes según los órficos se comieron a Dionisos invirtiendo el orden de la cocción?
Porque, según la religión órfica, los hombres estaban hechos de una parte podrida, mala, la ceniza de los titanes y la otra porción divina de la sangre de Dionisos. El hombre lleva así el doble estatuto. Entonces invirtieron el orden del sacrificio, atacaron desde dentro, porque no había que sacrificar a un ser vivo, rompieron la tradición prometeica. Luego quemaban ramitas y flores, el incienso era el alimento para los dioses. Así también los pitagóricos, solo que éstos de una manera mas chamánica, sin sacrificio de animales o de humanos, hacían sus ofrendas quemando vegetales. Ambos rechazaban así la carne cruda o cocida y seguían una alimentación vegetariana. Queda por saber si a los dioses, manifiestos carnívoros, estaban contentos con el humo del incienso.
Los dionisíacos, en cambio, tenían por liturgia, desgarrar animales salvajes y luego según unas versiones se manducaban la carne cruda. (sparagmos y omogafia) tomaban abundante vino, y las ménadas bailaban frenéticas poseídas por el dios. Un rito orgiástico y colectivo, en comunión con Dionisos.
O sea que si los órficos rompían las reglas establecidas por arriba renunciando a la carne y a los pecados, elevando al hombre hacia los dioses, invirtiendo el orden de lo asado y lo cocido, por dentro mismo de la tradición culinaria. Los dionisíacos lo hacían por abajo y desde fuera de la tradición, desgarrando animales salvajes, comiendo su carne cruda y sangrante, borrando los límites entre los dioses, los hombres y las bestias.
Ambos rechazan el sacrificio de Prometeo pero de maneras diferentes.
Otros tabúes de los órficos estaban relacionados a no comer huevos porque representan el origen, lo primordial, tampoco habas porque nacieron de los titanes y son el doble sangriento de la planta humana, comerlas es canibalismo.

¿El gran banquete a la carta?

El vino y el cuerpo de Dionisos el vino y el cuerpo de Cristo, la misma pasión la misma entrega para los hombres, el corazón de Dionisos y el sagrado corazón de Jesús, la forma de comer, lo culinario, qué se come y con quien y que se bebe es revelador de los sistemas de creencias.
El corazón si bien es una víscera, es un tabú comerlo porque es el primer órgano formado a partir de la sangre en todas las culturas y el último en apagarse, encierra por tanto la fuerza vital de la víctima.
Vimos que los titanes se manducaron a Dionisos pero dejaron el corazón. En la cultura mesoamericana el sacerdote azteca en 7 segundos sacaba el corazón de la víctima y lo arrojaba en una especie de balde donde seguía latiendo por 5 minutos. El cuerpo era luego eviscerado y rellenado con maíz y trozado para ofrecer como delicioso bocado en la casa de una autoridad.
En el gran banquete de la abundancia, otros coperos, además de Ganímedes y Liber, tendrán que servir en un cielo lleno de personas, ricos y pobres, sin barreras ni fronteras. Tal vez se precisen mozos o meseras para solicitar la carta y elegir deliciosas ensaladas pastas, frutas, y un vino tan rico como el néctar o simplemente agua, leche, hidromiel en el jardín de la abundancia donde siempre sube el verde a las hojas y siempre baja el líquido a las copas.
¿Un menú a la carta en el paraíso? Parece impensable ya que, el trigo se obtiene sin el sudor de la labranza y la asistencia de las tres hermanas hijas del rey Anio: Elais se encarga del aceite, Oinos del vino y Spermo del cereal, mientras que los frutos crecen en la abundancia dionisíaca. ¿Un menú vegetariano? Si faltase la carne tal vez el deseo de comerse un buen trozo asado o hervido, puede hacer del cielo el infierno de Tántalo o el eterno deseo insatisfecho.
Sea de un modo u otro, desde una mesa en el Olimpo o en el cielo bíblico, alguien todavía se dará vuelta, y dirá: “mozo, la cuenta por favor”

Marcelo Ocampo

Bibliografía

Detiene, Marcel. La muerte de Dionisos Taurus.
Nono de Panópolis. Dionisíacas. Tomo I. Gredos.
Vernant, Jean Pierre. Erase una vez, el universo los dioses los hombres. FCE.
Detienne, Marcel. Los jardines de Adonis. Akal.
Daraki, María. Dioniso y la Diosa Tierra. Adaba.
Sissa Giulia, Detienne, Marcel. La vida cotidiana de los dioses griegos.Bolsitemas. 28
Weatherford J Jack. La historia del dinero. Andres Bello.

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